Parada programada

Por si os entra el antojo de subir en el Teleférico de Fuente De estos días, lo siento mucho, pero os váis a quedar con las ganas porque cierran por revisión técnica programada del 13 al 30 de octubre. Se les perdona porque todo lo que sea seguridad y evitar que se caiga desde muchos metros de altura siempre será tanto bienvenido como agradecido por la cuenta que nos tiene a los usuarios.
Teleférico de Fuente De
Si estáis antojados con la montaña, allí mismo empieza más de una ruta espectacular que no necesita de teleférico, como espero comprobar en breve y no dudéis que saldrán por aquí. Son rutas del tipo “rompepiernas” pero como hombre prevenido vale por dos, llevo unos meses entrenando para aguantar lo que se avecina este otoño-invierno que tienen pinta de venir muy andarines ambos.

Visita al dentista

Cuando veo los muñecos esculpidos en las columnas o paredes de las iglesias más o menos voy distinguiendo qué hacen, qué les pasa, si son personas, animales, seres mitológicos y demás. Pero de pronto aparece este tipo así, con una mano en la mandíbula y cara de pena como si tuviera un dolor de muelas. Pues nada chaval, visita al dentista que por aquellas épocas incluso podía ser el mismísimo herrero y utilizar el mismo instrumental para las mismas faenas. Quien usa un martillo y un cincel para agujerear una hoja de metal puede usarlo también para hacer un empaste y las tenazas grandes de arrancar clavos valen igualmente para muelas, de ahí la cara de pena del hombrecillo esculpido. No es para menos.
Estatua de visita al dentista

Porqué compraré nada…

Mal asunto, oiga. Dando una vuelta por la web de Amazon me puse a ojear qué libros tenían sobre rutas por Cantabria o por los Picos de Europa y piqué, claro. Tenían este de la editorial Rother por 9,41 euros y aunque no es muy grande (16,5 x 11,5 cm) hubiera sido un pecado dejarlo pasar. Recién llegado a casa me pongo a verlo, describe perfectamente cincuenta excursiones muchas de ellas desconocidas para mi y a cada cual más apetecible. Ay, ay, me empieza a picar el gusanillo… quiero montaña, quiero rutas, quiero caminatas, fotos, fotos, montes, picos, valles, hayedos… los quiero… los necesito… porqué compraría el libro con lo tranquilito que estaba en mi casita…
Libro sobre Picos de Europa

El museo del ferrocarril (III)

Tras la primera y segunda parte de la visita al Museo del Ferrocarril santanderino, hoy toca el tercer y último episodio con una muestra de otros elementos sueltos que andaban por allí y también tienen su historia. Empezamos por un cambio de agujas enorme que tienen arrumbado en una esquina, pedazo trasto de cuando estas cosas eran todas en plan manual.
Cambio de agujas
Una vagón a la espera de ser restaurado, mientras tanto un montón de estanterías que deberían lucir en su interior están ahora expuestas fuera. Ahí se pueden ver fotos, clavos, tornillos, piezas variadas para el montaje de vías, herramientas y un montón de cosas más.
Vagón a restaurar y muestra de piezas
¡Si hasta hay un coche antiguo con todo el lateral de madera perfectamente restaurado! Nuevecito e impecable, este me lo tenían que prestar para dar unas vueltas por el Paseo de Pereda y que los santanderinos alucinaran un poco.
Coche antiguo
Una carretilla de las de transportar bultos en la estación y otra minimáquina de vapor detrás. Por su tamaño reducido bien podía ser la abuela del Magdaleno que circula por la península de la Magdalena.
Maquina tractora y carretilla
Salimos fuera y sobre los raíles decansan unas vagonetas mineras, que no todo van a ser trenes de pasajeros.
Vagonetas mineras
Pasamos a otras dependencias al lado de las anteriores y aparece ¡una apisonadora! No será material ferroviario, pero también destaca lo suyo y fue fabricada en Santander.
Apisonadora I
Bueno… en Santander no, en El Astillero, que esta placa confunde porque viene de la época en que Cantabria era la provincia de Santander.
Apisonadora II
En otra esquina nos encontramos una báscula. ¿A qué no sabéis qué pesaban con ella? ¿Mercancías? ¿Baúles? No, ¡locomotoras y vagones! Al principio me costaba creerlo porque estamos hablando de muchas toneladas, pero si en tantas carreteras hay básculas pensadas para pesar camiones bien cargaditos no sé porqué no van a poder pesar material ferroviario también.
Báscula para trenes
Cruzamos de una parte del museo a otra. Entre ambas un pasillo lleno de material, con aparatos electrónicos, faroles y montones de fotografías antiguas.
Material variado II
Dos “trastos” para acabar. Uno de ellos pensé que era la típica máquina de escribir Olivetti pero fijándome bien tiene un carro bastante raro y a la izquierda una bobina de la que parece salir una cinta, a lo mejor esto es una máquina de telex o sirve para escribir cinta perforada… vaya reliquia.
Material variado I
Y un panel que sabe dios para qué sirve, con el esquema de las vías grabado en la superficie parece ser el ancestro de la automatización actual. Lo dicho, a cualquiera que le gusten los ferrocarriles o la historia del tren aquí va a disfrutar sobremanera y como total es gratis, ya que lo tenemos en Santander aprovechad, animaros y hacedle una visita.
Panel de mandos

Esta se quedó atrás

Cachis… hay días que no tengo el cerebro para nada… hace una semana publiqué las fotos de la “madre del emigrante” que hay en San Sebastián de Garabandal. Cuando hice la selección de las fotos que iba a publicar había incluido ésta en la que se puede ver perfectamente cómo la estatua otea el valle a la espera de que vuelva su hijo, tal y cómo dice en la placa de la base. Pero una cosa es seleccionar y otra muy distinta que luego se me olvide publicarla, menudo desastre estoy hecho últimamente. Así que aquí está, aquí la tenéis y desfago el entuerto aunque sea tarde.
La madre del emigrante en Garabandal

¿Y a ésto cómo lo llamo?

Pues eso mismo, ya me diréis qué nombre le damos o cómo podemos describir esta manifestación artística callejera que han puesto en Santoña. ¿A qué se parece? ¿Unas redes de pesca? ¿Un árbol colorado con carcoma?
Manifestación artística en Santoña I
Semicircular, unos cinco metros de altura y la punta superior irregular se recorta contra el cielo azul. De veras que me ha dejado en fuera de juego, otras veces aún encuentro un parecido aunque sea de broma pero esta vez… nada de nada. Claro que a lo mejor no es culpa de la obra de arte sino del cada día más escaso desempeño neuronal de aquí el que suscribe.
Manifestación artística en Santoña II
Lo que sí estaba claro es que con esa forma y esos agujeros rápidamente iba a convertirse en una tentación para mis queridos amigos de los candados. El milagro es que sólo había uno con otro pequeñito adosado, pero vamos, como la cosa cuaje puede acabar habiendo más candados que obra de arte.
Candado en la obra de arte

De aviones y otra fauna

Si no son ciervos son aviones, qué más da, uno siempre anda a la busca de cosas que retratar. Lo bueno de los aviones es que son bastante más fáciles de encontrar y fotografiar. Cuando me aburro voy a darme una caminata por el paseo que rodea el aeropuerto y en el tiempo que me lleva dar una vuelta completa raro es no ver aparecer uno o dos aviones así que apunto, disparo y hala, toma primer plano del bicho volador.
Avión de Ryanair
El último día fui con la parienta, mientras caminábamos tranquilamente oímos unos ruiditos en los matorrales al lado del carril bici y algo se movió. Para que veáis la diferencia de reacción entre ella y yo, en cuanto se dio cuenta de quienes eran las causantes del ruidito salió huyendo como si hubiera visto al mismísimo Belcebú. En cambio un servidor echó mano a la cámara porque a la prima de Mickey Mouse hay que hacerle un retrato sí o sí…
Rata en Raos

La berrea a lo lejos

Si ayer comentaba que pasamos por Tudanca, el verdadero motivo de esa excursión había sido acercarnos a zonas de la berrea para ver si ojeábamos algún ciervo de cerca. Pero claro, para ver ciervos hay que andar por los montes lo que no está escrito y no estábamos muy por la labor así que me conformé con sacar mis prismáticos de 9,99 euros y otear montes y prados en busca de algún cornúpeta. Oir, se oían bien a gusto conforme fue cayendo el sol, pero ver no se veían hasta que apareció ese que véis en el centro de la imagen.
Prado en la montaña
Si, lo sé en foto no se ve nada de nada salvo que amplie a lo bestia y aún así se distingue malamente un bichito con cuernos pastando de espaldas, pero con los prismáticos se veía mucho más grande lo cual tiene su mérito porque había kilómetros de distancia entre él y yo. Me hizo la mar de ilusión verlo, me quedé embobado contemplándolo, preguntándome cómo es posible que haya gente capaz de ver un animal así de majestuoso y pegarle un tiro por afición. Palabrita que ni lo entiendo, ni lo entenderé en la vida.
Ciervo en el prado

La casona de Tudanca

Un domingo cualquiera siguiendo mi plan favorito de carretera y tira a ver donde llegamos, acabamos pasando junto al pueblo de Tudanca, al pie de las montañas como aquel otro pueblo del que venía Marco. Ya que está declarado conjunto monumental vamos a echar una ojeada.
Tudanca al pie de las montañas
Tiene iglesia, claro, como todos los pueblos de España por pequeños que sean…
Iglesia de Tudanca
Tiene cuestas. Muchas cuestas. Cuestas empinadas que justo después de comer se hacen aún más cuesta arriba.
Cuestas de Tudanca
Es un pueblo como pueda ser Bárcena Mayor, con sus rincones antiguos y sus casas con balcones. Pero mientras Bárcena es llano y da gusto pasear, aquí poco más y hay que ir en cordada. Además una señal a la entrada del pueblo prohibe el paso a todos los coches excepto los residentes así que dejas el coche en lo más bajo del pueblo y hala, venga a trepar calles.
Rincones de Tudanca
La construcción más famosa de Tudanca es su Casona, donde vivió el escritor vallisoletano (aunque muy ligado a Cantabria) Jose María de Cossío y al que venían a visitar personajes como Rafael Alberti, Miguel de Unamuno o Federico García Lorca, entre otros.
Casona de Tudanca
La casona es la típica casa grandota estilo montañés, bastante cuadradota y por debajo incluso pasa la calle por un túnel.
Tunel bajo la casona
Interesante el escudo fechado en 1761 que hay en la entrada. A lo mejor lleva ahí desde que se construyó la casona en 1752 para un indiano que había vuelto de Perú.
Escudo en el interior
A la entrada veréis también un trasto colgado de la pared junto con una placa conmemorativa y un cartel.
Basna de Tudanca
Gracias a ambos me enteré que ese conjunto de palos y cuerdas es una “basna” ofrecida como regalo a Jose María de Cossío. Claro que como no tengo ni idea de lo que es una basna ni para qué sirve estaríamos en las mismas que antes. Solución: san Google es tu amigo y así me entero que es un carretón sin ruedas que se arrastra por el suelo para llevar cosas que pesen o extender el abono por los prados.
Placa en la entrada
A lo largo del pueblo se pueden ver varias “paradas” identificadas cada una con el nombre de un escritor famoso y un cartel explicativo, esta es la de Federico García Lorca. Son parte de la “ruta literaria” por el pueblo que podéis ver descrita aquí.
Parada Federico García Lorca

La entrada de todos los años

Todos los años llegadas estas fechas digo que el verano se va alejando, aparecen las primeras lluvias, ese viento que tumba las hojas de los árboles y las hace volar en remolino, las mañanas se vuelven más fresquitas y llegan esos cielos nublados con arco iris presagiando chaparrones cercanos…
Medio arco iris en Cabo Menor I
Es el otoño, que ya está aquí. Habrá a quien no le guste, pero como tiene sus cosas buenas toca disfrutarlas lo más posible. Así cuando que quieras darte cuenta nos plantamos en la primavera y otra vez a disfrutar del solecito. Empezamos pasmados con el medio arco iris que vi el otro día reluciendo detrás de Cabo Menor. Me pilló dando una vuelta por el Sardinero y toma colores allá a lo lejos, lástima que dure tan poquito porque entre que me fui a un punto donde sacar una foto decente, cojo el móvil, entro en la cámara, enfoco y disparo ya había perdido la mitad de su brillo. Da igual, otros vendrán para seguirlos disfrutando.
Medio arco iris en Cabo Menor II

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