Acostumbrado a Galicia, con esas costas largas, montaña prácticamente sólo en el interior y para eso más bien bajita, aquí me llama mucho la atención que relativamente cerca del mar empieza la montaña a lo bestia. Mar, unos kilómetros y hala, cordilleras a lo bruto. Desde Suances se pueden ver los acantilados y justo detrás a la izquierda las estribaciones de los Picos de Europa nevados.

Y desde Santander se ve Pedreña en la orilla de enfrente, un valle donde está Solares y a continuación la zona de Asón, que tampoco es moco de pavo. Una pena no haber sacado la foto unos días más tarde porque estaba todo completamente blanco a cuenta de la ola de frío polar de este año.

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Montañas pegadas al mar
Ha nevado por aquí
Visto que había pasado un temporal de nieve por estos lugares, que había nevado en abundancia y todo eso, tocó hacer un esfuerzo para ir a fotografiar los resultados aunque si os soy sincero, todo fue una miserable excusa porque el fin último era papearnos el segundo cocido lebaniego de la temporada. Por el camino y para cumplir el expediente fui retratando todo aquello que encontré manchado de blanco, fueran montañas…

Pueblecitos, como Espinama…

O incluso coches, en el mismo lugar.

Se nota que por la noche o bien nevó, o los amigos del dueño del coche son una panta de gamberros con ganas de gastarle una broma.
Diferencias en montañas
Las montañas gallegas suelen ser redonditas y llenas de vegetación tipo matorral bajo. Aunque hay montañas altas como Peña Trevinca no te dan sensación de ser monte a lo bestia. Aquí en cuánto te vas un poco al interior empieza la montaña, pero montaña de verdad. altas, abruptas como ya vimos en el Desfiladero de la Hermida, con las nubes pegadas a la cima, roca, roca y más roca y esa sensación de que subirlas es cosa de montañeros, no de senderistas.

De momento aún no pude, pero menudas ganas tengo de empezar a visitar rutas de montaña de las de verdad. Ya lo he vivido en otra época y me relamo pensando en las fotos que saldrán.

Aqui hay tema
Muchos años viviendo en Vigo implicaba haber oído muchas historias curiosas sobre el urbanismo y haber leído otras tantas noticias sobre el mismo tema, así que iba fotografiando aquellas curiosidades o barbaridades que se hicieron por allá para comentarlas en el blog anterior. Aquí ya he visto una barrabasada confirmada pero hay ciertas cosas que descubro y me dan que pensar, a falta de investigación posterior que me confirme o desmienta las sospechas. Por ejemplo, al llegar a Laredo se encuentra uno ésto en todo lo alto:

Desde el centro del pueblo la vista es más que llamativa, así que habrá que ver la historia del edificio a ver si descubrimos algo curioso.

O si no, lo que se ve en la orilla de enfrente, en Santoña. Menudo recorte le han pegado a la montaña para meter una urbanización. Hale, más madera para buscar y seguir aprendiendo.

La Hermida
Hacía un montón de tiempo que no pasaba por La Hermida, el pueblo del famoso desfiladero. Recordaba un pueblo bastante normalito, aspecto viejo y sin nada que me hubiera llamado la atención salvo el paisaje, pero menudo cambio ha pegado. Sigue siendo un pequeño pueblo cruzado por una carretera, pero ahora con casas estilo rústico nuevas o rehabilitadas, algún negocio, una pasarela de lo más curioso, una pequeña gruta, una bandera en todo lo alto (ya irán saliendo las fotos correspondientes), etc. Bastantes más cosas que ver y bastante mejor aspecto de lo que me imaginaba. Aquí os dejo un par de vistas, situándome en el medio del pueblo y fotografiando a izquierda y derecha.


El desfiladero de La Hermida
Para adentrarse en el Parque Nacional de los Picos de Europa yendo desde la costa, lo mas normal es llegar a Unquera y a partir de ahí dirigirse al sur cruzando el desfiladero de La Hermida, un tramo de carretera que conforme vas llegando, esas montañas ya te dicen que la cosa promete.

Y promete, promete, veinte kilómetros de recorrido encajonado entre montañas casi verticales, árboles y río. Este es un trocito llano donde está el pueblo de La Hermida, que da nombre al desfiladero, y la carretera viene por la izquierda, entre esas moles de piedra.

Impresionante de veras, además que da mucho juego, hay varias cosas que ver a lo largo del desfiladero, la subida a Tresviso y finalmente Potes. Con un poquito de suerte todo irá saliendo aquí tarde o temprano.
