Si, ya sé que Torrelodones muy en Cantabria no queda, pero aprovechando el viajecito a los Madriles fui sacando unas cuántas fotos curiosas y hay que darle salida asà que lo siento, os toca aguantarlas igual. Siempre que nos acercábamos a Madrid veÃa un pequeño torreón unos kilómetros antes del afamado Casino de Torrelodones y me venÃa a la cabeza que algún dÃa tendrÃa que parar a sacarle una foto. Un torreón no es muy curioso, pero ¿y un torreón en todo lo alto envuelto para regalo…?

Este último viaje no hubo más narices que pararse y retratarlo porque una cosa asà no se ve todos los dÃas. Si tuviera al lado un toro de Osborne con tutú de bailarina de ballet hubiera sido lo más de lo más pero hasta ahà parece que no llegaron.

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El torreón de Torrelodones
Subida a Peñacastillo (II)
Bienvenidos a la segunda parte de la maravillosa aventura escaladora que comenzó aquÃ. Desde el depósito de agua de la entrada anterior comienza una ligera subidita que nos lleva a la parte mas alta de Peñacastillo y donde se supone que habrá las mejores vistas. Tiene un ligero problema, que es algo empinada, pero también tiene una ligera ventaja como es que la cuesta no es demasiado larga. Sea como sea, mis perros subÃan que daba gusto gracias a su tracción a las cuatro patas y yo subÃa con la lengua fuera.

Se me estaba pasando por la cabeza subir el Everest un fin de semana de éstos pero casi lo voy a dejar para un poquito más adelante, cuando esté algo mejor entrenado y me haya comprado otras botas porque si llego arriba con unas de 15,95 euros menudo papelón para los que van mineralizados, vitaminados y superequipados.
Más tarde que temprano llegué al punto más alto resoplando mientras mis perros esperaban por mi, impacientes por continuar camino y dando con la patita en el suelo como diciendo “oye bonito, que no tenemos todo el dÃa…”. El mejor amigo del hombre, manda huevos, el mejor amigo del hombre es el pollo, que si te toma el pelo le retuerces el pescuezo, te lo comes asado y en paz. Perdón para los defensores de los animales, es que hoy me he levantado un poco sensible. Será cosa del viento sur, que el pobre ya está acostumbrado a que le echen la culpa hasta de lo de Kennedy.
Arriba unas vistas del copón, que se quedarán para la siguiente entrada y el primer vértice geodésico que veo en Cantabria. Además lo habian pintado para que se vea que es un vértice geodésico español y no francés, que aunque Francia queda a más de doscientos kilómetros al este igual se encaprichan del pivote de cemento y luego todo son problemas.

Habiendo hollado el mirador uno, no acabó ahà la cosa, se podÃa continuar camino hasta el mirador número dos y para todos aquellos que pudieren albergar algún tipo de duda, allá nos fuimos los tres alegremente, meneando la cola de felicidad sólo uno, cuadrúpedo y ladrador él, porque la otra la tiene cortada y el tercer elemento no tiene por costumbre menear ciertas cosas en lugares públicos. También para todos aquellos que consideren que ir del mirador uno al dos no tiene mucho mérito porque está ahà al lado, adelantarles lo que podrán ver en la siguiente entrada: de pronto el camino perdÃa su rectitud, se iba a la izquierda, bajaba, una escalera de peldaños gigantes, trozo de camino entre bosque, subida, etc.

Y como no, la curiosidad del dÃa. Saliendo del mirador uno aparece una antena de televisión. No un repetidor, sino una antena doméstica. Alguno que harto de ver neblina e interferencias en sus programas favoritos dijo esto lo arreglo yo, un poste, una antena, un kilómetro de cable monte arriba y mano de santo…

Subida a Peñacastillo (I)
No lo he consultado, pero probablemente el punto más alto de la ciudad de Santander sea Peñacastillo. Tampoco tengo muy claro que Peñacastillo pertenezca a Santander, porque por el oeste de la ciudad no me sé los lÃmites aunque como por el este y por el sur tampoco, saber que por el norte limita con el mar sirve de poco. Para ser una ciudad plana, encontrarse de pronto un monte de 139 metros de alto, que no es mucho, pero tampoco es poco ni todo lo contrario, hace bonito, adorna y complementa las vistas. Resumiendo, Peñacastillo es ésto.

Viendo la foto anterior se distingue una pequeña construcción en el lado izquierdo, construccción que corresponde con una iglesia que de cerca luce mucho más, no en vano aquà arriba casi hay que tirar de microscopio para verla. Es sobria, discretita, hace bonito, adorna y complementa las vistas. Resumiendo, la iglesia es ésta.

A mi me tenÃa un poco mosca que siendo el punto más alto de la zona, en caso de poder subir deberÃa tener unas vistas del copón. Por la parte trasera simplemente imposible, es una antigua cantera y la roca está cortada en vertical. Si la jefa ya me montó el pollo que me montó por intentar ahogarme (según ella) o entretenerme acercándome a los restos de un barco sin valorar adecuadamente los peligros de las corrientes marinas (según yo) imaginaros la que me puede montar si le digo que voy a intentar no despeñarme por la cara complicada de Peñacastillo. La cantera es sobria, poco discretita, no hace bonito, no adorna y escaralla las vistas. Resumiendo, la cantera es ésta.

La pista definitiva me la dio un dÃa el Diario Montañés de rebote, buscando otra cosa llegué a esa noticia y si hay miradores y ruta, es que allà se puede subir. DÃa soleado, sin lluvias, sin barrizal, sin dificultades, cinco de la tarde, allá me voy acompañado de mis fieles perritos para que ellos también disfruten de las alegrÃas montañeras y el pico de Peñacastillo se yergue desafiante ante nosotros. A George Mallory le preguntaron porqué escalar el Everest y él simplemente contestó “Porqué está ahÔ. Si a mi me preguntaran porqué querÃa escalar Peñacastillo simplemente contestarÃa “Porque es eso o pasar la aspiradora en casa, hacer los baños y fregar los suelos, ¿usted con qué se quedarÃa?”. Unas veces las razones montañÃsticas son mas nobles que otras, pero no por ello dejan de ser válidas. La montaña desde abajo se ve sobria, discretita, hace bonito, adorna y presagia buenas vistas. Resumiendo, el pico es éste.

Aparcamos junto a la iglesia, comenzamos la subida y lo primero en aparecer es un enorme depósito de agua que supongo abastecerá a la ciudad. Esfuerzos tuve que hacer para frenar a mis perros, porque si uno es medio cabra y por ello tira al monte en cuanto puede, estos dos no lo son menos y es ver campos, prados o laderas y allá van disparados quien sabe si en el convencimiento que una enorme chuleta les espera en lo más alto. A pesar de ir de decepción en decepción no pierden el ánimo conscientes y convencidos que la próxima montaña puede ser aquella en la que reside la gran chuleta. Eso es ánimo y el resto son pamplinas. El depósito de agua es sobrio, discretito, ni hace bonito ni hace feo, adorna poco y no complementa las vistas porque queda bastante escondido. Resumiendo, el depósito de agua es éste.

Empieza la subida, primer repecho desde el cual se puede ver la parte superior del depósito pintada con un enorme emblema de “Santander 2016″, supongo que se refiere al fallido intento de la ciudad por ser nombrada “Ciudad Europea de la cultura” en ese año, aunque si como dice la noticia de ahà surgieron Santander Creativa y la idea del Centro BotÃn, de los cuales hablaré próximamente, el intento ha valido la pena con creces. El emblema es tal, cual, Pascual, resumiendo, el emblema es éste.

Y con ello damos por concluido el primer capÃtulo de “Ascensión a Peñacastillo”, una odisea novelada que veréis hasta qué punto es uno capaz de estirar 139 miserables metros de altura.
Santoña desde Laredo
Empezamos con las panorámicas con una de Santoña hecha desde la playa de Laredo, merece la pena pinchar para verla en grande y disfrutarla porque la vista es impresionante y ese domingo por la mañana habÃa unos colorines de pelÃcula. Se puede ver el pueblo por la parte izquierda, luego un cuartel, una fortaleza, casi a la derecha hay una urbanización de la que ya hablamos y finalmente otro fuerte sobre el acantilado.

Por aquà hay un par de rutas a las que les tengo ganas, se pueden ver perfectamente en este mapa. Un dÃa de estos habrá que calzarse las botas y dedicarse a hacer kilómetros, lástima que sean cuesta arriba porque sólo pensarlo me da una pereza que no veas…

Peña Cabarga (II)
En la entrada referente a la primera visita a Peña Cabarga se pudo ver un aspecto general del monte, la Cámara Oscura y lo que parecÃa ser la mayor colección de antenas de toda Cantabria. Pero no acaba ahà la cosa, por el otro lado también hay unas cuántas aunque mas simples y menos llamativas.

Las vistas desde arriba son una maravilla, ese saliente de tierra en medio de la rÃa es el final del aeropuerto y justo se ve un avión a punto de aterrizar, os lo señalo con la flecha, pinchando en la foto lo podéis ver a tamaño un poquito mayor.

Arriba también está el tÃpico poste que señala direcciones y distancias. Mira tú, ParÃs a 767 kms, a veces creo que aún no me he acabado de situar y no soy del todo consciente que tengo ahà a tiro de piedra los Pirineos, Andorra, Francia, Biarritz, las Landas, Burdeos, etc.

Peña Cabarga (I)
Una de las primeras excursiones que hice fue a Peña Cabarga, basándome en el conocido sistema “¿qué es lo mas alto que hay por aquà cerca?”. Miré a mi alrededor y anda, si es este monte.

Allá arriba habÃa construcciones, señal de que habrÃa carretera. Si hay carretera es que se puede llegar sin cansarse mucho de modo que hale, pitando, vamos de visita dominguera.

Resumiendo: es fácil llegar (en coche, porque en bici o andando puede ser un suplicio) y las vistas son tremendas. En lo alto se veÃan dos construcciones, la primera oà que le llamaban coloquialmente “El PirulÔ aunque oficialmente es “La cámara oscura” y dentro puedes ver el paisaje a través de una especie de periscopio. Que sÃ, que es verdad, lo dice aquÃ, aunque me quedé con las ganas de verlo por ir fuera de temporada.

La otra construcción tampoco tengo claro qué es, o bien un repetidor de algo, o el Museo de las antenas de Cantabria, porque tenÃa para dar, tomar y regalar (sin contar las de la torre blanca y roja, que no salen en la foto), abrasándonos a microondas a todos los que intentábamos disfrutar del aire limpio, puro y fresco de lo alto. Para que luego digan que ir a la montaña es sano…





¡¡¡Ya semos modernos!!!