La colegiata de Castañeda (IV)

Ultima entrada que le dedico a la Colegiata de Castañeda, en ella os mostraré los detallitos que quedaron pendientes después de los otras tres entradas y que prácticamente todos son referidos al mismo tema: los sarcófagos. Alegría, alegría… qué le vamos a hacer, si dentro de la iglesia hay unos cuántos. Este es el de un durmiente con su perro guardían a los pies, está en una esquina frente a una pila bautismal que como la llenen en vez de bautizo casi pueden echar al niño para que haga unos largos.
Tumba con pila bautismal
Otro sarcófago, modelo más cutre porque sólo es un cuadrado de piedra con un escudo en su parte superior aunque el entorno está mas logrado al haberlo puesto bajo un arco y estar la pared llena de pinturas.
Tumba con arco y pinturas
La pena es que las pinturas se las está zampando el verdín. Las cosas de la humedad, qué le vamos a hacer. Si quieren que la Colegiata se haga conocida a nivel mundial siempre pueden llamar a la restauradora del Ecce Homo de Borja para que las renueve y el éxito está asegurado.
Detalle de las pinturas
No son pocos los sarcófagos que se pueden ver allí, otro más con una espada y un escudo en el lateral y una inscripción en la parte superior. Con gusto os traduciría lo que pone pero es que por mucho que lo intento no entiendo nada de nada.
Sarcófago en el suelo I
Bajo una ventana y disimulado tras unos bancos encontramos el siguiente. Tiene la superficie llena de motivos geométricos, pero ni dibujitos, ni letras, ni nada de nada.
Sarcófago en el suelo II
El último que os voy a mostrar es este que véis, toda la superficie cubierta por unas letras que algo querrán decir, pero me pasa como con el anterior: no soy capaz de descifrar ni la primera palabra.
Sarcófago en el suelo III
Se nota que el suelo lo pusieron con posterioridad porque los tablones no “casan” muy bien y ahí no hay quien meta una sierra para igualarlos.
Detalle de la madera
Así que si sois aficionados a los sarcófagos esta colegiata es una visita obligada. Y si no, también, porque lo que allí se muestra merece la pena como se puede comprobar en las cuatro entradas que le dediqué.

2 comentarios Escribir un comentario

    • Pues muchas gracias, les echaré una ojeada a ver qué se aprende. Por cierto, hoy te hice caso. Primero ruta hasta el mirador de Tres Mares y al bajar, paramos a comer en el Albergue el Montero de Soto. Muy bien, salimos encantados… 😉

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