Además de la vista más vista de Castro Urdiales, la más típica y que me imagino retratará y recordará casi todo el mundo, la línea de edificios que da al mar es bastante bonita, con edificios normales y otros más monumentales o más señoriales insertados en el medio, como éste de las torrecitas tipo Exin Castillos.

Claro que al ser un lugar muy turístico ya se sabe lo que pasa en estas zonas, una cosa es lo que se ve y luego lo de detrás, que han aprovechado hasta el último metro cuadrado, sea llano o de montaña para edificar y llenarlo todo de edificios y “chaletes adobados”. En estos pueblos vive mucha gente procedente de Euskadi, aprovechando que están muy cerca y los precios de la vivienda eran notablemente inferiores. Aunque bueno, según mi baremo estamos hablando de precios entre la “salvajada” y la “casi salvajada”.

Como en toda España, gracias a la impagable labor de concejales recalificadores, especuladores del suelo, intermediarios varios, constructores con ganas de forrarse y bancos que concedían hipotecas de lo que quisieras sólo con presentar una recarga del bonobús (la famosa “burbuja hipotecaria”), los precios de la vivienda en Cantabria estaban infladísimos. Al llegar se me ocurrió sondear un poco el panorama y me quedé asustado. En los pueblos hacia el interior menos, pero en los pueblos cercanos a la costa piden unas barbaridades que más de una vez he pensado si el personal sabe en qué mundo vivimos, cómo están las cosas o que aquello de “la vivienda nunca baja” era una trola como un piano. Así que yo tranquilo, el precio medio de la vivienda baja cada año más de lo que me gasto en alquiler con lo cual me sale rentable esperar y en cuanto se lleguen a unos valores medianamente normales, me lo volveré a pensar.
Archivo para Ciudad
Construcción en Castro Urdiales
La cosa de la juventud
En realidad no es la cosa, sino la Casa de la Juventud de Santoña, un nuevo edificio oficial a punto de ser acabado. Lo de la cosa es porque su contemplación me dejó totalmente descolocado por las formas y color, apareció de golpe a mano izquierda sin esperármelo y me quedé total y absolutamente epatado, mi cerebro en esos momentos no fue capaz de digerirlo y mientras que por un lado decía “hala, qué cosa más fea” por otro soltaba un “pero qué rompedor y distinto”.

Me gustaría haber echado una ojeada por dentro, a ver si el interior es más funcional o se mantiene a juego con el exterior, pero ya digo que ni estaba abierto, ni acabado. Otro tema pendiente para la siguiente visita.

Mural en Santoña
Si con un detalle me tengo que quedar del último paso por Santoña sería con el pedazo mural que tienen en una calle del centro, dedicado a temas marineros ocupa ni más ni menos que tres edificios seguidos. Esta es la vista completa del mural.

Aquí os dejo un detalle de dos de ellos para que se aprecie más en detalle y el tamaño. Sería muy de agradecer más iniciativas como ésta en otras ciudades porque entre encontrarse tres paredes blancas o ésto, creo que la segunda opción gana por goleada, sorprende, gusta y contribuye a alegrar el día.

Tumbonas de Santoña
Al lado del paseo marítimo de Santoña hay un prado completamente lleno de tumbonas de piedra para que la gente descanse, se relaje y disfrute de las vistas.

Cómodas no sé si serán, pero mira, puestos a elegir me quedo con las chaise-longues y camas 2×2 de Malpica. Eso es alto standing y el resto que se aparte.
El túnel de Laredo
Paseando por una esquina de Laredo nos fuimos a encontrar con la entrada de un túnel. Como a mi esas cosas me gustan lo suyo, allá nos vamos para dentro.

Perfectamente acondicionado, éste es el aspecto del interior. Agradecimientos mil al estabilizador del objetivo que me evita la foto movida.

Tremendo portón a la salida, un pasito más y ya estamos.

Y esto era lo que había al final, un mirador desde el que ver tranquilamente el mar y un cabo justo enfrente del que no me sé el nombre pero puede ser Punta Sonabia.

Curiosamente, sobre el portón anterior había una figurita de la virgen acristalada y bien protegida. El mar estaba tranquilito y daba con ganas en la pared del mirador, no me quiero ni imaginar la que podía montar un día de temporal.

La famosa caseta de Puppy
Cantabria dentro de lo que cabe es una comunidad autónoma pequeña, uniprovincial, de tamaño más o menos como Pontevedra. Así que cuando nos queremos mover y hacemos kilómetros, enseguida nos salimos fuera. Lo que antes sería una visita a Orense ahora se transforma en una parada en Bilbao donde, como no, raro es no acabar pasando alguna vez por delante del Guggenheim, también conocido como la caseta de Puppy, y retratando museo y perrito.

La última vez estaba todo verde, pero la anterior estaba mucho más bonito, lleno de flores con un colorido que destacaba un montón.

Al interior del museo ya ni me planteo pasar, tras haber ido tantas veces al Marco y al CGAC creo que estoy suficientemente inmunizado del arte moderno.
¿Iglesia o plaza de toros egipcia?
Mira que he visto iglesias curiosas, pero en Torrelavega tienen una (la de la Virgen Grande) que me dejó anonadado. Vista de lejos, así redonda y con los arcos arriba lo primero que me vino a la cabeza fue que aquello era la plaza de toros. ¿O acaso no lo parece?

Enseguida te das cuenta que o mucho ha cambiado el cuento, o las plazas de toros no tienen campanario ni una cruz en todo lo alto, pero si llamativa es la vista desde un lado, al girar la esquina sigue la sorpresa por lo extraño de sus formas. Fijaros especialmente en eso verde y dorado sobre la puerta de entrada.

Es una imagen de la Virgen, pero con esa estética tan egipcia si os soy sincero no me hubiera extrañado nada encontrar una efigie de Cleopatra o del faraón Tartamudosis IV. Y el caso es que feo, lo que se dice feo no hace, será que como soy poco de dorados el conjunto me chirría en los ojos.

Santoña desde Laredo
Empezamos con las panorámicas con una de Santoña hecha desde la playa de Laredo, merece la pena pinchar para verla en grande y disfrutarla porque la vista es impresionante y ese domingo por la mañana había unos colorines de película. Se puede ver el pueblo por la parte izquierda, luego un cuartel, una fortaleza, casi a la derecha hay una urbanización de la que ya hablamos y finalmente otro fuerte sobre el acantilado.

Por aquí hay un par de rutas a las que les tengo ganas, se pueden ver perfectamente en este mapa. Un día de estos habrá que calzarse las botas y dedicarse a hacer kilómetros, lástima que sean cuesta arriba porque sólo pensarlo me da una pereza que no veas…

A qué me recuerda esto…
Hace ya meses del primer saltito a Bilbao, pero todavía alucino cuando veo estas fotos del pedazo rascacielos en plan animal que se han construido los de Iberdrola a dos pasitos del Guggenheim. Según nos acercábamos a la ciudad por una carretera secundaria de pronto se te aparece ésto y te quedas de piedra. Ahí vá, ¿de donde ha salido esa torre?


Si desde allí se veía bestia, ni os cuento cuando estaba mas cerquita. El caso es que no sé qué pensar, porque estéticamente resulta bastante bonito, fino y llamativo pero ahí pegado en medio de un montón de edificios más o menos similares lo que primero me venía a la cabeza era el recuerdo de Toralla…

Portugalete (II)
Visto el puente de Portugalete por fuera, era obligado subir hasta lo más alto a pesar de estar en obras, lleno de andamios y protecciones supongo porque lo estaban pintando de granate.

En la tienda de recuerdos se compran los billetes para subir o cruzar en el ferry volador, subes en un ascensor y una vez arriba las vistas merecen la pena, como era de esperar. Aquí se ve la desembocadura de la ría.

Por otro lado la ciudad, que se ve bonita, cuidada, con sensación de ser ciudad “de pasta” y donde pude ver una curiosidad que hasta hoy no conocía, los pasos de cebra en diagonal.

