¿Os acordáis de la primera entrada sobre el edificio del Banco Mercantil donde hablaba principalmente del edificio? Pues hoy toca la segunda, centrándonos en los detalles. Primero la puerta principal. Madre mÃa qué puerta, suerte que no es dorada y hay que sacarle brillo porque el que la limpie saldrÃa a ataque de nervios por semana, con tanto hueco, detalle y reviriboque. RecomendarÃa pinchar en la foto para poderla ver en todo su esplendor.

Ahora desde más cerca, qué estatuas con su proa de barquito a los pies, y lo que se debe haber aburrido el encargado de hacer los agujeros en las piedras de la pared, porque toda la planta baja del edificio está lleno de esa piedra llena de pequeños huecos.

Unos metros a la izquierda para apreciar de nuevo estatua, barquita y agujeros a tutiplén.

Al otro lado de la puerta otra estatua, supongo que la señora parienta del retratado anterior (el del gorrito con alas, que igual es el patrono de Good Year y yo sin enterarme).

Fijaros qué preciosidad de escultura, el trabajo super cuidadoso que hay aquÃ. Señora con serpientes por el pelo, de no ser porque he visto en la tele que es tailandesa pensarÃa que es la mujer del mismÃsimo Frank de la Jungla.

Por la parte trasera del edificio hay otra puerta, pero ya no es lo mismo. Madera, elegante pero más sobria. Evidentemente me quedo con la de delante.

Por cierto, si dejáis algún comentario, que no incluya las palabras Mercurio, Medusa junto a ceporro, ignorante y similares, que os conozco…
Archivo para Ciudad
El edificio del Banco Mercantil (II)
Adiós parking adiós
Por cierto, una de las desventajas del Centro BotÃn es que va a ir situado sobre el antiguo embarcadero de los ferries que van a Gran Bretaña. Ese embarcadero era mayormente un muelle donde atracaba el ferry y un aparcamiento gigante donde paraban los coches antes de embarcar. Algunos dÃas ese aparcamiento se transformaba en un parking gratuito para la gente de Santander y en vez de tener que sufrir los parquÃmetros, podÃas dejar el coche de gorra hasta las nueve de la noche según indica el cartelito.

No eran pocos precisamente los que dejaban el coche allÃ. Bien que venÃa de cuando en cuando porque ya no sólo es el coste del parquÃmetro, es que aquà aplican lo de no poder estar más de dos horas en una misma calle y si quieres pasarte toda la mañana o toda la tarde en la ciudad tienes que ir a cambiarlo de sitio. Una pena, porque han desplazado el embarcadero de coches para el ferry unos metros en dirección a la salida de la ciudad pero ya no he vuelto a ver que dejen aparcar gratis.

Y es que ya se sabe, si a la gente le empiezas a dar cosas gratis se malacostumbran y no sueltan pasta para mantener polÃticos y contratas, que es lo que en de veras importa.
El Centro BotÃn a dÃa de hoy
Creo que fue más o menos en julio del año pasado cuando se iniciaron las obras del Centro de Arte BotÃn, donde antes era el muelle para ferries en el centro de Santander. Vallaron, metieron máquinas, grúas, más máquinas, cambiaron las vallas de sitio, cambiaron por donde pasaba el tráfico dos o tres veces y de momento todo debe haber sido para trabajar bajo el suelo, porque sigo sin ver nada construido en ese solar. Este es el muelle donde irá el edificio, con sus grúas, su casetas de obra y la grúa de piedra ahà a la derecha. La foto es de la semana pasada y salvo unos cilindros que pueden ser columnas, no hay ni un triste muro levantado.

Pues ya pueden ir dándose prisita, porque la inauguración está prevista para junio de 2014 y con estas cosas no hay retraso posible salvo que alguien aspire a que le corten la cabeza…
No te chines
Otra de Torrelavega, ésta vez la Plaza de Gilberto Quijano, también conocida como Plaza Mayor. Es bastante básica: una explanada, un monumento y un palco amarillo. Por los lados, edificios con soportales. No hay terrazas, no hay sillas, no hay forma de calcular el afamado coste de la caña de cerveza en esta plaza.

Mas interesante era un cartel en el escaparate de una zapaterÃa, contraataque a los chinos. No te chines con los zapatos, ánimo y a consumir material de aquÃ.

Algún dÃa tendrÃamos que plantearnos qué pasa cuando aquà montas una empresa, te cuecen a tasas, impuestos, trabas, tienes que cumplir mil normativas y aún por encima se permite sin restricciones la entrada en el paÃs de productos fabricados en paÃses donde ni sueldos, ni sindicatos, ni derechos humanos, ni edad mÃnima para trabajar ni ná de ná. Adivinad qué empresas de se van al garete. Pues los que mandan por aquà parece ser que aún no se han enterado y siguen disfrutando de la globalización (= nuestro empobrecimiento).
Blindaje de asiento
En la calle Menendez Pelayo de Santander los arbolitos deben haber sufrido con saña los rigores de los automovilistas que aparcan de oÃdo y han sido protegidos con unos elementos en forma de barrotes de acero bastante anchos. Espero que el arbolito sólo crezca a lo alto, porque si quiere tirar hacia los lados lo va a tener ahora un poquito más complicado.

Pero no finaliza aquà la cosa. Impresionante cómo discurre el personal, que han convertido algunas de esas protecciones en asientos para que el común de los peatones pueda sentarse y descansar un rato tranquilamente a la sombra. MagnÃfica idea oiga, puestos a instalar un elemento protector, ¿porque no aprovecharlo y duplicar sus funciones? Un diez para su autor o autores.

El edificio del Banco Mercantil (I)
A la hora de escoger el edificio más bonito de Santander creo que muchas de las papeletas se las llevarÃa éste. Es el que en su momento mandó construir el Banco Mercantil, está en pleno centro y actualmente ocupado por el Banesto, pero al ser absorbido por el Banco de Santander y estar la central cien metros más adelante probablemente lo acaben dejando libre.

Como se ve, la parte inferior es color piedra y la superior en un tono verde pastel. Bastante cuadradote, sólido y con torrecitas en las esquinas.

Aquà un detalle de lo trabajadito de la esquina. Nada que ver con lo que se hace hoy en dÃa pensando en acabar lo antes y lo más barato posible.

Y ahora otro detalle de la parte superior de la torre. Seguro que es accesible y debe haber unas vistas de la bahÃa desde ahà arriba que ni me imagino.

Por último otra foto de un dÃa diferente, con el tiempo más mustio. Llama la atención cómo, en medio de un montón de edificios normalitos, de pronto aparece éste. Lástima que sea el único por la zona, lo que lucirÃa el centro de Santander con unos cuántos por el estilo.

El ascensor del faro
Ya ha salido por aquà la tÃpica foto de Castro Urdiales, donde se ve el puerto en primer plano y al fondo la iglesia y el faro. Hoy nos acercamos un poquito más a éste último elemento, que realmente no es sólo faro sino un castillo-faro llamado “Faro del Castillo de Santa Ana”. Además de su estructura original, ahora luce un añadido acristalado en la parte superior.

Si no recuerdo mal era un museo, pero siempre lo vi cerrado y creo que tenÃa algún problema. Yendo por la parte de atrás se ve el cuadrado acristalado y una columna también acristalada a su izquierda.

¿Qué es eso? Pues ni más ni menos que un ascensor panorámico que le han plantado ahÃ. Feo, lo que es feo, no es, pero estéticamente creo que queda como a un santo dos pistolas.

Y espero que esté mejor montado que la instalación eléctrica que vimos en uno de los laterales, porque vamos, decir “hecha de cualquier manera” es echarle un piropo.

En ocasiones veo puentes levadizos
Para entrar a una de las dársenas del puerto pesquero de Santander hay un puente levadizo, se puede ver en Google Maps. En uno de los lados tiene un marcador que indica a qué hora se volverá a abrir. Un dÃa me pilló de paseo con mis perros por la zona asà que faltando poquito para la apertura, allà me planté con mi móvil en ristre dispuesto a inmortalizar la erección (del puente, se entiende).
Foto uno: el puente en reposo, sin levantar.

Foto dos, llegada la hora esto empieza a subir.

Foto tres, a medio camino.

Foto cuatro, casi levantado del todo.

Foto cinco, arriba del todo y en reposo.

Me imagino que cuando está levantado, los coches o camiones que quieran pasar al otro lado simplemente rodearán la dársena, que es un recorrido bastante cortito como se puede ver en el mapa, y tan contentos. Eso me lleva a preguntarme para qué habrán hecho semejante puente y tocará pagar su mantenimiento, si total, en rodear la dársena se tarda poco más que en cruzarla por el puente.
La plaza de Alfonso XIII
Lo de Alfonso XIII y Santander podrÃamos definirlo como un proceso de simbiosis. La ciudad pagó a escote el Palacio de La Magdalena y se lo regaló al rey, que lo convirtió en su residencia de verano. Ya se sabe que donde va uno van muchos, asà que con él se iban toda la familia, sirvientes y la troupe de la alta sociedad. Se construyó entonces el Hotel Real, creció la ciudad en dirección a La Magdalena, cogió fama su playa como lugar de vacaciones y baños, etc.
Supongo que en agradecimiento le han dedicado a Alfonso XIII una plaza en el centro de la ciudad, justo delante del edificio de Correos. No es que sea una maravilla de plaza como podéis ver en el Google Maps, pero bueno, menos me han dedicado a mi. Cualquier dÃa cojo una placa, un poco de silicona, escojo un callejón y me monto mi calle a la “Modesto Martinez“.
En medio de la plaza, una estatua del rey. Vista de la estatua completa…

Vista frontal más cercana…

Y vista desde el otro lateral. Por lo menos no hicieron un adefesio entre amorfo y abstracto, lo cual es siempre de agradecer, porque cuando muestre el Monumento a Don Quijote que hay en el Sardinero se os van a caer los cataplines al suelo.

Como curiosidad, hace once años los de ETA no tuvieron mejor idea que meter un coche bomba en el aparcamiento subterráneo situado bajo esta plaza. Suerte que por fin han cesado en su actividad, era simplemente increÃble la existencia de un grupo que en pleno siglo XXI quisiera imponer sus ideas por la vÃa de o las aceptas, o tu vida peligra.


¡¡¡Ya semos modernos!!!