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Liquidamos alfombras

Recientemente un comercio situado en pleno Paseo de Pereda santanderino ha liquidado todo su stock de alfombras antes de cerrar. Dos cosillas me llamaban la atención, lo primero era el Seat 600 de color verde pistacho que alguna vez vi aparcado justo frente al establecimiento. Con un coche así imposible no llamar la atención. Ya puestos pueden aprovechar para lucirlo en la concentración de Seat 600 que habrá este fin de semana en la ciudad.
Seat 600 anunciante
El otro detallito estaba en los carteles del escaparate. Cierran “por falta de liquidez”… hombre, prácticamente todas las empresas andan algo apretadillas, pero irlo proclamando así por ahí…
Liquidamos alfombras

Por los salones de palacio (II)

Vamos a seguir liquidando entradas de esas que hago en dos partes, publico la primera y me olvido la segunda. Hoy, los salones del palacio de la Magdalena. En la primera mostraba un par de estancias y ahora vamos a por otras dos. Este es un salón blanquito muy majo, muy fino, en el que iban a ofrecer una merienda a base de chocolate con pastas antes de un concierto. Manda caray, qué bien se lo montan algunos.
Salones en el Palacio de la Magdalena I
Y éste es el salón más regio de todos los que he visto. Es más, aquí se celebran bodas civiles ante la solemnidad de la chimenea, las maderas, la mesa maciza, los muebles de época y las tremendas escaleras que se ven en la siguiente foto. Por la disposición de las sillas y las cuatro frente a la mesa me imagino que estaban listas para celebrar alguna.
Salones en el Palacio de la Magdalena II
Como curiosidad, éste salón fue el backstage en el desfile de Lucio Herrezuelo al que asistí hace un montón de tiempo. Fijaros en las escaleras, los techos, las maderas, e incluso el cuadro que se ve en la pared.
Salones en el Palacio de la Magdalena III
Foto ampliada del cuadro, por supuesto. Creo que los que se sostienen sobre dos piernas eran los hijos del rey Alfonso XIII, aunque no lo podría confirmar.
Retratos en el Palacio de la Magdalena III
Al piso superior generalmente no se puede subir, hay una cinta bloqueando el paso en las escaleras, pero por una buena causa buscamos un apaño que permita mostrar otro tremendo retrato que allí se puede contemplar. Lienzo de unos dos metros de alto, y no me preguntéis quienes son porque aunque lo busqué, no conseguí averiguarlo.
Retratos en el Palacio de la Magdalena I
Así que ya sabéis, si alguien puede identificar a la señora de la corona y a la niña que se peina como yo, agradecidos le quedamos si consigue hacer luz en nuestra ignorancia…
Retratos en el Palacio de la Magdalena II
Y bueno, para acabar un comentario respecto al blog. Debido a circunstancias ajenas a mi voluntad (falso), durante un par de mesecitos voy a restringir el número de entradas a una diaria para descansar la cabeza (no sé de qué), reciclar neuronas (mas bien “la” neurona) y poder dedicarle tiempo a otro tema que me va a traer ligeramente liado hasta primero de julio, con viaje al extranjero incluido. A partir de ahí espero volver a las andadas como es costumbre. Como mi palabra es de fiar lo que el famoso billete de treinta euros sabe dios si seré capaz de cumplirla, pero bueno, avisados estáis.

Parapente al atardecer

Aunque le cuesten, tarde o temprano volverán esos días de solcillo, esos días de irse a caminar un rato con los perros a media tarde, dar una vuelta por la zona de Mataleñas y contemplar el faro de Cabo Mayor iluminado por la luz del sol poniéndose tranquilamente mientras un parapentista a motor cruza el cielo como un moscón gigante. Esos días de sentarse un rato en la hierba sin empaparse, sin que caigan chuzos de punta, sin tener que llevar camiseta, camisa, jersey, chubasquero, bufanda y guantes para no pasar un frío pelón. Primavera, ¡manifiéstate de una vez, coño!
Parapente frente a Cabo Mayor

Tecnología de mierda

O más bien la tecnología, al servicio de la mierda. La de vaca, concretamente. En cuanto llega la primavera, en todos los campos de los alrededores se produce la misma rutina. Un día cortan la hierba, otro hacen rollos envueltos en plástico negro y al día siguiente aparece un tractor con un remolque como éste repartiendo mierda de vaca en estado semi-líquido para abonar todo el campo.
Remolque para abonar II
Miles y miles de litros de purín esparcidos por la hierba para nutrir la tierra, y si tienes la desgracia de estar a sotavento o que el viento sople en dirección a tu casa, la alegría ambiental está asegurada por unas cuántas horas. Cuanto trasto, cuánto tubo, cuanto conector al servicio de la peste que mandan los chismes éstos. Otra de las cosas bonitas que tiene vivir en el campo.
Remolque para abonar I

Llame a SU taxista

Una curiosidad vista en una parada de taxis de Suances, que hasta en eso me fijo, no sé qué pasa que es poner la cámara en mi mano y se me agudiza increíblemente el sentido de la vista, lo mismo que es ponerme la tercera cerveza en la mano y casi se me olvida el sentido del ridículo. Pues bien, allí los carteles indicadores de los teléfonos donde puede uno llamar para pedir un taxi indican también el nombre del taxista, por si quiere usted llamar no a cualquiera sino a su taxista de cabecera. Qué gustazo, qué señorial eso de llamar y decir “Juanjo, me venga usted a recoger mañana a las doce del mediodía”. Por cinco euritos de una carrera te puedes sentir como un señor de los de antes, de aquellos que salen en las pelis de ricos. Pero que no se pase la cosa mucho de los cinco euros que están los tiempos muy caninos, como en las pelis de pobres.
Taxis en Suances

Las casetas de los indios

En las pelis de indios nunca falta la escena en la que de pronto, en lo alto de la colina aparecen un montón de indios expectantes y dispuestos a lanzarse ladera abajo con la sana intención de cortar cabelleras de rostro pálido. Allá por Noja sucede algo similar, sólo que en lo alto de la colina no se ven indios si no una buena cantidad de casetas, bungalows o lo que sean esas construcciones situadas justo en lo más alto. ¿Será un cámping? ¿Será una urbanización? ¿Será el poblado de los indios, que reformilla a reformilla han ido mejorando sus tipis?
Casetas en la ladera
Ya es humor colocarlas ahí arriba a merced del conocido viento sur. Un día de esos que sopla con ganas no sé si saldrá volando alguna colina abajo.

El mal tiempo que nunca se va

La leche… cuando por fin había llegado el calor, el sol, buena temperatura y empezábamos a disfrutar de lo largos que son los días, de golpe y porrazo se revira el tiempo y otra vez lluvia, frío y aviso de nieve por encima de los quinientos metros. Pero por dios, ¿es que no se acaba el invierno de una vez? ¿Es que no se ha enterado que estamos en primavera? ¿Pero le puede decir alguien al tiempo que abril ya no es época de nieve? Que si, que año de nieves año de bienes pero ya nos va suficientemente mal como para aún por encima tener que aguantar el frío. ¿Volverán los reinosanos a ver estampas como ésta, de la nieve cubriendo la plaza del ayuntamiento?
Ayuntamiento de Reinosa
Madre mía qué frío pasamos aquel día, y qué esfuerzos por no patinar y romperse la cadera contra la acera. Fijaros, una bolera, pero debe ser la bolera de Yeti para que no eche de menos su bolera original del Himalaya.
Bolera en Reinosa
Madre mía, por favor, quiero luz, sol, mediodías de calorcillo para tomarme el martini de media mañana sin que se te atraganten los hielos…

El santuario de Valvanuz (III)

Con esto de andar saltando acá y allá, de un lado de Cantabria a otro, hablar de Castro Urdiales hoy para pasar a Potes mañana, las entradas que divido en varias partes se me van quedando atrás hasta que un día vuelven a pasar por delante de mis ojos y ¡ay dios! Si se me quedó la última parte en el limbo de los justos… eso mismo acabo de ver que ha sucedido con al visita al santuario de Valvanuz. Tras la primera y segunda parte quedaba una tercera de la que daremos cuenta ahora mismito. Esta tercera parte se centrará en las cruces y su aprovechamiento variado. Por ejemplo, a una cruz grandota le plantamos un grifo en el perfecto medio entre los dos postes que la conforman y ya tenemos una fuente de primera categoría, lo que no sé es si dará agua corriente o agua bendita directamente.
Cruz y fuente
A lo largo de la carretera que va hacia el santuario hay un montón de pequeños apartados con una cruz, que constituyen el típico via crucis que recorre el personal creyente. Yo, como soy un descreído, lo recorro pero para sacar fotos y dejar constancia del asunto. Si por el camino me puede caer alguna gracia divina con forma de primitiva de seis aciertos, tampoco le voy a hacer asquitos. Prometo ser generoso y repartir lo que me sobre pero aviso que soy muy apañadito y me suelen sobrar pocas cosas.
Via crucis II
El siguiente paso del Vía Crucis es mas grandecito, mas trabajado y según indica la inscripción en la parte superior, fue a cargo de don Saturnino Sainz allá por el año 1884.
Via crucis I
Por aquí debe morar otro descreído, porque aprovechando el rebaje del muro para poner la cruz y que el Pisuerga pasa por Valladolid, allí mismo metemos el cubo de la basura aunque estropee un poco las vistas y lo espiritual del asunto.
Via crucis III
Sin embargo, la cruz más importante de todas es esta. No porque sea la última, no porque esté en la parte trasera del propio santuario, si no porque es la que tiene la placa en la que figuran todos los nombres de los políticos asistentes a la inauguración para sacarse la foto y lucir bien guapos en los periódicos porque, al final, eso es lo que cuenta. ¿El resto? Ná, cosillas, tradiciones, supersticiones y demás que no dan votos.
Via crucis inaugural

Traslación

Alguna vez ya he comentado cómo al llegar aquí me encontraba medio perdido a nivel mapístico, de alrededores y de distancias. Y lo más importante, no sabía que ciudades y pueblos me quedan al alcance de una mañana libre, de un día completo o para cuando quería estirar un poquito más. Al final opté por trasladar a un mapa de Google mi “sistema métrico distancial”, o lo que es lo mismo, marcar la distancias conocidas de esta forma.
Mapa de distancias I
Viviendo en Galicia tenía tres distancias fundamentales: Santiago, Oporto y Coruña. Todo lo que quedase por debajo de la distancia a Santiago lo podía ver en una mañanita. Si el destino estaba a una distancia entre Santiago y Coruña, mejor pasar el día entero. Y de ahí en adelante, o bien salir lo más tempranito posible o pasar el fin de semana entero. Trasladado al mapa actual, ya tengo el asunto más claro, ya veo dónde queda San Sebastián, Gijón, Logroño, etc. Ahora es cuestión de irse organizando y buscando días aprovechando que parece que por fin va llegando el buen tiempo.
Mapa de distancias II

Paseando por el PCTCAN

De cuando en cuando, con la excusa de llevar los perros a conocer mundo me voy a dar una vuelta por algún lugar que no he pisado nunca. Por ejemplo, por el Parque Tecnológico de Cantabria (PCTCAN). Una vez allí miro y remiro con los ojos bien abiertos y la cámara en ristre a ver qué puedo fotografiar. Así, fueron saliendo por aquí el edificio probablemente más colorido de Cantabria, luego la chapuza del “Espacio Cubo” y hoy vamos con un par de detallitos. Para empezar, el edificio de Ambar Telecomunicaciones. Curioso, ¿verdad? Un poco rarillo pero llamativo.
Edificio Ambar
En la esquina del polígono hay otra empresa que fabrica unas antenas parabólicas enormes, de esas que deben servir para ver hasta los culebrones que dan en la TDT marciana como poco.
Antenas gigantes II
En la foto anterior casi no se notan las dimensiones por falta de otros elementos con los que compararlas. Nos alejamos un poquito y compararlas con los coches del centro o la farola de la izquierda. Un tamañito respetable, ¿verdad?
Antenas gigantes I