Archivo de etiquetas para rotonda

La rotonda de la sirena

Volvemos a las andadas con uno de mis temas recurrentes. La última rotonda sería bonita con aquel pedrusco engarzado en un soporte oxidado, pero en cuanto veáis ésta convendréis conmigo que luce bastante más. El proceso descubridor de estas cosas viene siendo más o menos el mismo: voy conduciendo, me acerco a una rotonda, veo algo en el centro así que directamente me paro y allá voy con la cámara. El 90% de las veces suele merece la pena.

Y vaya si merece la pena, esta es de una sirena pero menuda sirena, en la peli de Walt Disney no las pintaban así, no.

La rotonda está llegando a Torrelavega y la estatua se llama “La sirena de los ojos azules”. Menos mal que lo ponen en un cartelito, si no, la mayor parte de la gente ni se habría enterado que tenía ojos.

Mis maravillosas rotondas

Todos los que conocéis ésto un poquito sabréis de mi querencia por las rotondas vistas las cosas que hay por ahí: gusanos, relojes, belenes y sabe dios cuántas cosas más. Hoy tiramos hacia lo abstracto, camino del Faro de Cabo Ajo nos encontramos con esta, que no sabría yo muy bien donde encuadrar, si en las modernas, abstractas o en las de mi querido óxido. Fijaros bien:

¿Y esto qué vendrá siendo? ¿Un monumento a la parabólica que captó una onda de piedra? ¿Monumento a la catapulta oxidada? ¿Un pedrusco en la media luna oxidada? Quien sabe…

En tierra de anchoas

Hay hechos o cosas que definen o dan carácter a un pueblo. En el caso de Santoña son los bocartes o anchoas probablemente lo que más nombre y fama le ha dado, recuérdense los episodios del presidente cántabro (Miguel Angel Revilla) yendo en taxi de visita a la Moncloa llevando unas anchoas de regalo. En Santoña tienen su Cofradía, el puerto está lleno de naves industriales dedicadas al bocarte o directamente con su nombre:

Tengo que reconocer que con lo que me gustan las anchoas, es ver la web de esta empresa y se me hace la boca agua, qué pinta más espectacular tienen las modelos retratadas.

Como no podía ser menos, toda ciudad tiene rotondas…

… y toda rotonda merece una estatua en su parte superior. ¿De qué va a ser la estatua? De unos bocartes, claro. Guapos, lo que se dice guapos, no son, pero se les perdona porque cuando los tienes en un plato delante lo que más te apetece es comértelos, no presentarlos a un concurso de belleza.

Toma Belén

Los que conocéis mis gustos y aficiones ya lo sabréis, para los que no, comentaros que las rotondas son una de mis debilidades debido a los grandes momentos filosóficos-epopéyicos-históricos que han originado, algunos de los cuales pudieron verse aquí. Así, cada una que aparece es destino de toda mi atención en la esperanza del descubrimiento de una nueva joya y a fe mía que una rotonda camino de la playa de Mogro lo consiguió hace poco, en ella lucía primoroso un magnífico belén, y eso que en belenes ya he visto de todo, pero éste me consiguió sorprender nuevamente. La secuencia de los hechos empieza más o menos por anda… ¿pero qué es eso? Parece… parece…

…parece ¡¡¡un belén!!!

Madre mía, no parece sino que lo es, un belén artístico hecho en metal, con sus figuras alegóricas de la Virgen y San José, así como el niño Jesús en su cuna de chapa.

Ampliamos el asunto para que veáis con vuestros propios ojos el arte que destila el conjunto, que yo me quedo sin palabras…