Vamos ahora por una de la zona de Santoña. Entramos por la esquina del pueblo, rotonda con algo encima asà que ojo avizor a ver de qué se trata.

Esta vez es una rotonda dedicada al pescador y a su perro de aguas, ambos decorados con unos adornos navideños asà que os será fácil deducir la época en que saqué la foto.

Este es el perro de aguas, una raza que debe ser tÃpica de aquà porque se ven un montón de ellos por todos lados. Recuerdo haber visto uno hace unos dÃas en la playa pero debÃa ser un perro de pocas aguas, porque la dueña lo querÃa meter en el mar para refrescarlo un rato y el jodÃo perro se resistÃa de mil maneras diferentes. Una vez que lo metió, se veÃa cómo su máxima aspiración en la vida era salir del mar lo antes posible. Quizá fuera un perro de aguas pero de aguas poco profundas o de aguas de secano.

Este no es un perro de aguas pero sà un perro playero, con sus gafas de sol y su pinta machopisinas. Menos mal que no es vengativo, porque con la de veces que le hemos tomado el pelo sus razones tendrÃa para pegarnos unos cuántos mordiscos en el culo.

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Rotonda del pescador y su perro
Esta va con dedicatoria
Para los que no lo sepáis, Federico (Sulaco) el autor de distorsiones.com es un incansable fotografiador de bicicletas (vivir en Holanda ayuda lo suyo) y tiene una galerÃa de fotos enorme con modelos a cada cuál más curioso. Por eso mientras Ãbamos conociendo Ramales de la Victoria fue ver ésta bici en un balcón y acordarme de él porque seguro que una como ésta dudo que tenga en la colección. Aquà parece cumplir funciones meramente decorativas, pero parecÃa en perfecto estado de uso y ya me gustarÃa ver si es manejable, porque con esa pedazo rueda no sé yo si permitirá hacer muchas florituras.

Ya puestos también tengo otro modelo para hombres de verdad, a ver quien es el guapito que sube un puerto de montaña a lomos de una bici de madera con ruedas de carro. Esta costará más verla en funcionamiento al ser parte de una rotonda en Cabezón de la Sal.

Notas breves (I)
Aprovechamos el domingo, que es dÃa vago por excelencia, para hacer mención a varias novedades referentes a historias ya contadas anteriormente sobre las que ha habido alguna variación. Por ejemplo, la rotonda cañonera de Liérganes que ha sido tuneada con una megapancarta de las de boda. Hasta ahora, las que he visto parecen ser ligeramente más finas que las que ya habÃa mostrado anteriormente, sin insistir en el mismo tema una y otra vez.

Segundo tema, a los de Helados Regma les ha surgido la competencia cuando menos se lo podÃan esperar. Han abierto una franquicia de yogur helado llamada Llaollao que está arrasando, con colas tremendas de gente esperando a la entrada del minilocal que tienen para comprar uno y hay que reconocer que hasta están buenos.

Por último, cuando hablé del Embalse del Ebro sacaba una foto con unos patos pequeñitos y dije que me daba pereza acercarme más. No era del todo correcto, sà tenÃa una donde se ve a los patos el doble de cerca. Es decir, en vez de estar los patitos en el quinto coño, aquà salen en el segundo y medio con lo cual los distinguiréis igual de mal.

Si alguien está antojado en ver un pato del Embalse del Ebro que contacte conmigo por correo electrónico que le mando presupuesto y una vez cobrado salgo pitando a retratar todo lo que se mueva por la zona. Los puedo sacar de frente, de perfl y si los emolumentos son generosos, hasta bailando claqué en la orilla.
Rotonda cañonera
Si en La Cavada y Liérganes estuvo en su dÃa la Real Fábrica de ArtillerÃa dedicada a la fabricación de cañones al por mayor, si nos encontramos con una rotonda a la entrada del pueblo… ¿qué os imagináis que puede haber en su centro? Una sirena no, evidentemente, aunque la sirena esté como un cañón. ¿Cañón? ¿Alguien ha dicho cañón?

Efectivamente, un cañón, supongo que de la época, muy bien conservado y con sus balas de hierro correspondientes apiladas en el suelo. Parece mentira que una bola redondita como las que se ven sean capaces de montar el expolio que montaban una vez disparadas, pero claro, si te da en la cabeza viajando a más de mil por hora es probable que ni una caja entera de Aspirinas pueda solucionar el dolorcillo que te va a quedar.

La rotonda de la sirena
Volvemos a las andadas con uno de mis temas recurrentes. La última rotonda serÃa bonita con aquel pedrusco engarzado en un soporte oxidado, pero en cuanto veáis ésta convendréis conmigo que luce bastante más. El proceso descubridor de estas cosas viene siendo más o menos el mismo: voy conduciendo, me acerco a una rotonda, veo algo en el centro asà que directamente me paro y allá voy con la cámara. El 90% de las veces suele merece la pena.

Y vaya si merece la pena, esta es de una sirena pero menuda sirena, en la peli de Walt Disney no las pintaban asÃ, no.

La rotonda está llegando a Torrelavega y la estatua se llama “La sirena de los ojos azules”. Menos mal que lo ponen en un cartelito, si no, la mayor parte de la gente ni se habrÃa enterado que tenÃa ojos.

Mis maravillosas rotondas
Todos los que conocéis ésto un poquito sabréis de mi querencia por las rotondas vistas las cosas que hay por ahÃ: gusanos, relojes, belenes y sabe dios cuántas cosas más. Hoy tiramos hacia lo abstracto, camino del Faro de Cabo Ajo nos encontramos con esta, que no sabrÃa yo muy bien donde encuadrar, si en las modernas, abstractas o en las de mi querido óxido. Fijaros bien:

¿Y esto qué vendrá siendo? ¿Un monumento a la parabólica que captó una onda de piedra? ¿Monumento a la catapulta oxidada? ¿Un pedrusco en la media luna oxidada? Quien sabe…

En tierra de anchoas
Hay hechos o cosas que definen o dan carácter a un pueblo. En el caso de Santoña son los bocartes o anchoas probablemente lo que más nombre y fama le ha dado, recuérdense los episodios del presidente cántabro (Miguel Angel Revilla) yendo en taxi de visita a la Moncloa llevando unas anchoas de regalo. En Santoña tienen su CofradÃa, el puerto está lleno de naves industriales dedicadas al bocarte o directamente con su nombre:

Tengo que reconocer que con lo que me gustan las anchoas, es ver la web de esta empresa y se me hace la boca agua, qué pinta más espectacular tienen las modelos retratadas.
Como no podÃa ser menos, toda ciudad tiene rotondas…

… y toda rotonda merece una estatua en su parte superior. ¿De qué va a ser la estatua? De unos bocartes, claro. Guapos, lo que se dice guapos, no son, pero se les perdona porque cuando los tienes en un plato delante lo que más te apetece es comértelos, no presentarlos a un concurso de belleza.

Toma Belén
Los que conocéis mis gustos y aficiones ya lo sabréis, para los que no, comentaros que las rotondas son una de mis debilidades debido a los grandes momentos filosóficos-epopéyicos-históricos que han originado, algunos de los cuales pudieron verse aquÃ. AsÃ, cada una que aparece es destino de toda mi atención en la esperanza del descubrimiento de una nueva joya y a fe mÃa que una rotonda camino de la playa de Mogro lo consiguió hace poco, en ella lucÃa primoroso un magnÃfico belén, y eso que en belenes ya he visto de todo, pero éste me consiguió sorprender nuevamente. La secuencia de los hechos empieza más o menos por anda… ¿pero qué es eso? Parece… parece…

…parece ¡¡¡un belén!!!

Madre mÃa, no parece sino que lo es, un belén artÃstico hecho en metal, con sus figuras alegóricas de la Virgen y San José, asà como el niño Jesús en su cuna de chapa.

Ampliamos el asunto para que veáis con vuestros propios ojos el arte que destila el conjunto, que yo me quedo sin palabras…


¡¡¡Ya semos modernos!!!