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Torres Isozaki

Parece que en Bilbao la norma a la hora de hacer edificios es “torre grande, ande o no ande”, porque además de la de Iberdrola, mientras paseaba por la orilla de la ría mis ojos toparon con un par de torres enoooooormes que no recordaba de visitas anteriores, cosas de andar más callejeando, a la busca del trinomio pincho+vino+moña o sacándole fotos al Guggenheim, como suele ser común en todo aquel que pisa esa zona. Fijaros si las torrecitas son llamativas o no, y más con todo ese acristalamiento azulado.

Buscando más información las diseñó el arquitecto japonés Isozaki (de ahí su nombre) junto con esos edificios que están pegaditos, incorporados a las torres. Curiosamente para los de Galicia que me leáis, el mismo que diseñó el Domus de La Coruña.

Eso si, leer que el precio de las viviendas ahí dentro oscilaban entre los cuatrocientos y los ochocientos mil euros me dejó de piedra, madre mía, y lo que pagarán de comunidad o el clavo que les pueden pegar cuando haya que pagar un cambio de ascensor…

El Café Iruña de Bilbao

Hace unos trece o catorce años, en mi primera visita a Bilbao, recuerdo comer en el Café Iruña y quedarme con un muy buen recuerdo. Con posterioridad, hace un par de años comimos en el Iruña de Pamplona y la decepción fue de órdago, probablemente de lo peorcito que haya pisado en mi vida. Para quitarme la duda, en la primera visita a Bilbao desde que estamos en Cantabria allá nos fuimos al Iruña para comprobar si se mantenía el nivel. Aquí lo tenéis, en la calle Berastegui.

Esta es la entrada. Establecido en 1903, llevan ya unos añitos funcionando.

El interior es de lo más curioso, un estilo así como árabe con mucha madera, mosaicos y unos techos tremendamente trabajados.

A la derecha está el comedor, a la izquierda la zona de espera y de tomar vinos. Hablamos con el camarero que adjudica las mesas y nos dijo que en unos diez minutos tendríamos mesa, que esperásemos en la zona de la barra. Ni nos pidió nombre, ni llevaba una lista ni nada que se le pareciera, lo cual me dio bastante mala espina sabiendo el bajón cualitativo que ha pegado la atención en la restauración española. Temores infundados, en cinco minutos vino directo a nosotros para comunicarnos que nuestra mesa estaba lista. Comimos, servicio rápido, comida muy rica, precio comedido, dos veces que hemos vuelto a Bilbao, dos veces que hemos vuelto al Iruña y seguro que no serán las últimas.

La famosa caseta de Puppy

Cantabria dentro de lo que cabe es una comunidad autónoma pequeña, uniprovincial, de tamaño más o menos como Pontevedra. Así que cuando nos queremos mover y hacemos kilómetros, enseguida nos salimos fuera. Lo que antes sería una visita a Orense ahora se transforma en una parada en Bilbao donde, como no, raro es no acabar pasando alguna vez por delante del Guggenheim, también conocido como la caseta de Puppy, y retratando museo y perrito.

La última vez estaba todo verde, pero la anterior estaba mucho más bonito, lleno de flores con un colorido que destacaba un montón.

Al interior del museo ya ni me planteo pasar, tras haber ido tantas veces al Marco y al CGAC creo que estoy suficientemente inmunizado del arte moderno.

A qué me recuerda esto…

Hace ya meses del primer saltito a Bilbao, pero todavía alucino cuando veo estas fotos del pedazo rascacielos en plan animal que se han construido los de Iberdrola a dos pasitos del Guggenheim. Según nos acercábamos a la ciudad por una carretera secundaria de pronto se te aparece ésto y te quedas de piedra. Ahí vá, ¿de donde ha salido esa torre?


Si desde allí se veía bestia, ni os cuento cuando estaba mas cerquita. El caso es que no sé qué pensar, porque estéticamente resulta bastante bonito, fino y llamativo pero ahí pegado en medio de un montón de edificios más o menos similares lo que primero me venía a la cabeza era el recuerdo de Toralla

Arbol de navidad vasco

Los chistes sobre vascos siempre suelen ir por el mismo camino: que si tienen más fuerza que nadie, que si un tal Patxi es de lo más bruto o incluso que tienen un mapamundi de Bilbao. Serán topicos, pero en la última visita comprobé que a veces hacén méritos más que sobrados. En la navidad santanderina luce el arbolito del Paseo de Pereda con sus cinco metros escasos de alto. Arbolito en Bilbao, al lado del Teatro Arriaga…

¿Quien no tiene esta foto?

Mis posibilidades actuales a la hora de sacar fotos se centran no sólo en Cantabria, sino en lo que hay alrededor. A una horita escasa de distancia por la autovía A-8 está Bilbao así que ya no es la primera visita que le hacemos, nos damos una vuelta por el centro, paseamos un rato por la orilla del río y como no, los alrededores del Guggenheim y sus no sé cuántos fotógrafos retratando tanto el edificio como a Puppy, el perro de la puerta. Muy novedosas no serán las fotos del museo pero siempre llenan el ojo por lo distinto de sus formas. Que levante la mano el que haya pasado por allí y no tenga una foto como estas dos…