Esta es zona donde hay unas cuántas cuevas, baste recordar la conocidísima Altamira, la de El Soplao y más que no me voy a poner a enumerar pero con suerte algún día saldrán aquí retratadas. También me llama la atención que entre las enormes montañas y desfiladeros no es raro ver de cuándo en cuándo lo que parece ser la boca de entrada de una cueva, a veces pequeñita o a veces bastante grande como ésta.

Lo raro es que se hallaba en el quinto pino y bastante alta, pero se ve la mano del hombre a la hora de hacer ese muro y una empalizada, que por su estado parecen abandonados. ¿Para qué fueron hechos? ¿Pastores? ¿Un refugio? Ni idea. Tan pronto me entere os lo haré saber.

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Cuevas en la montaña
Montañas pegadas al mar
Acostumbrado a Galicia, con esas costas largas, montaña prácticamente sólo en el interior y para eso más bien bajita, aquí me llama mucho la atención que relativamente cerca del mar empieza la montaña a lo bestia. Mar, unos kilómetros y hala, cordilleras a lo bruto. Desde Suances se pueden ver los acantilados y justo detrás a la izquierda las estribaciones de los Picos de Europa nevados.

Y desde Santander se ve Pedreña en la orilla de enfrente, un valle donde está Solares y a continuación la zona de Asón, que tampoco es moco de pavo. Una pena no haber sacado la foto unos días más tarde porque estaba todo completamente blanco a cuenta de la ola de frío polar de este año.

El Puerto del Escudo
Saliendo de Cantabria en dirección a Burgos por la antigua carretera nacional N-623 en vez de la moderna A-67 hay que atravesar el puerto de El Escudo, uno que me apetecía conocer al ser de los típicos que siempre se cierran en cuanto nieva un poco. No había ni gota de nieve esta vez pero entendí perfectamente porqué se cierra. Hay unas cuestas impresionantes un poco antes de llegar a la cima, tremendas subidas que con hielo o nieve deben ser simplemente imposibles de pasar. Una vez superado, la carretera se normaliza bastante y esto es lo que se ve justo en lo alto, la típica antena repetidora de señal de televisión y telefonía.

En vez de la señal habitual indicadora, encontramos un monolito de piedra con forma de columna e inscripción de la altura. Mil once metros de altura y un fresquito considerable.

También había otra construcción verdaderamente sorprendente, tanto por la forma como por la historia, pero esa se queda para otra entrada.
Visitando Fuente De
El mismo día que pasamos por Potes para darnos un homenaje en forma de cocido lebaniego aprovechamos para alargar un poco el recorrido y acabar en Fuente De, que para quien no lo sepa es fin de trayecto porque la carretera se acaba justo delante de estas pedazo montañas. Sumándole la cantidad de nieve caída y el solazo que hacía, contribuyó todo a que uno disfrutara como un enano sacando fotos y mis perros, que creo que no conocían la nieve, se lo pasaran de miedo también.

Si pincháis en la foto podréis verla en tamaño XXL, que es como realmente cunde, por algo es una panorámica hecha de siete u ocho fotos unidas. Tarda en aparecer por sus dimensiones pero cuando aparece merece la pena. Aquí es donde está situado el famoso teleférico que permite subir desde una construcción a mano derecha (fuera de la imagen) situada a mil metros de altura hasta los casi mil novecientos de lo alto de una de esas montañas, justo hasta el famoso Mirador del Cable.
La bandera en el desfiladero
Ya he comentado alguna vez que aquí he visto cómo tienen la bandera española ondeando en lugares variados y no pasa absolutamente nada, sean rotondas, balcones o edificios oficiales. De momento el lugar más curioso que he visto fue una peña en el Desfiladero de la Hermida. Paseábamos por el pueblo y allá a lo lejos se distinguían los colores rojo y amarillo entre el gris de la piedra.

Ampliando un poquito se distingue mejor, y se aprecian también, como no, los cables por el medio. Yo no sé qué pasa, si seré gafe o desde arriba me están toreando como si esto fuera “El Show de Truman” porque ya empieza a parecerme raro que cada foto curiosa siempre lleve aparejados unos cablecitos por medio.

Ha nevado por aquí
Visto que había pasado un temporal de nieve por estos lugares, que había nevado en abundancia y todo eso, tocó hacer un esfuerzo para ir a fotografiar los resultados aunque si os soy sincero, todo fue una miserable excusa porque el fin último era papearnos el segundo cocido lebaniego de la temporada. Por el camino y para cumplir el expediente fui retratando todo aquello que encontré manchado de blanco, fueran montañas…

Pueblecitos, como Espinama…

O incluso coches, en el mismo lugar.

Se nota que por la noche o bien nevó, o los amigos del dueño del coche son una panta de gamberros con ganas de gastarle una broma.
Diferencias en montañas
Las montañas gallegas suelen ser redonditas y llenas de vegetación tipo matorral bajo. Aunque hay montañas altas como Peña Trevinca no te dan sensación de ser monte a lo bestia. Aquí en cuánto te vas un poco al interior empieza la montaña, pero montaña de verdad. altas, abruptas como ya vimos en el Desfiladero de la Hermida, con las nubes pegadas a la cima, roca, roca y más roca y esa sensación de que subirlas es cosa de montañeros, no de senderistas.

De momento aún no pude, pero menudas ganas tengo de empezar a visitar rutas de montaña de las de verdad. Ya lo he vivido en otra época y me relamo pensando en las fotos que saldrán.

Altar en La Hermida
Mientras paseábamos por La Hermida y fotografiaba el pueblo, me fijé en una pequeña oquedad en una de las montañas. Si os fijáis en la primera foto de la otra entrada, concretamente está un centímetro más arriba de la esquina superior izquierda de esa casa rojiza que se ve a la derecha. Claro, ¿no? Pues mira por donde resulta que es un altar. Algo ya se notaba de lejos…

Pero si ampliamos un poco, efectivamente, se ve que en la pequeña cueva metieron una imagen de la virgen y al ser noviembre está adornada también con una estrella de los reyes magos. Supongo que el conjunto estará sólo de adorno, porque ni se ve camino para llegar, ni ermita alrededor ni nada de nada más.

Homenaje al médico rural
Recuerdo que una vez, paseando por Padrón, había visto una estatua dedicada al “médico de cabecera“. En Potes tienen una parecida pero no igual, se trata de un homenaje al médico rural cuya vida por la zona tenía que ser bastante más complicada que la de los médicos de cabecera padroneses, vista la querencia del tiempo meteorológico hacia la nieve y la ventisca. Obsérvese si no la pose del médico calándose la boina o la propia del caballo, apartando la cara del vendaval. Y es que por esa zona la montaña es mucha montaña, además los caminos de aquellas épocas no eran como las autovías de ahora con su asfalto y sus quitanieves.

Peña Cabarga (II)
En la entrada referente a la primera visita a Peña Cabarga se pudo ver un aspecto general del monte, la Cámara Oscura y lo que parecía ser la mayor colección de antenas de toda Cantabria. Pero no acaba ahí la cosa, por el otro lado también hay unas cuántas aunque mas simples y menos llamativas.

Las vistas desde arriba son una maravilla, ese saliente de tierra en medio de la ría es el final del aeropuerto y justo se ve un avión a punto de aterrizar, os lo señalo con la flecha, pinchando en la foto lo podéis ver a tamaño un poquito mayor.

Arriba también está el típico poste que señala direcciones y distancias. Mira tú, París a 767 kms, a veces creo que aún no me he acabado de situar y no soy del todo consciente que tengo ahí a tiro de piedra los Pirineos, Andorra, Francia, Biarritz, las Landas, Burdeos, etc.

