Vueeeeeeeeelta a Llanes, que si me está dando para tantas entradas es una clara señal de todo lo que tiene que ver, razón de más para que os penséis ir a visitarla una dÃa. Por el pueblo tienen un recorrido llamado “Llanes de cine” que siguiéndolo se pueden ver veinticinco lugares que han servidor para el rodaje de diversas pelÃculas como “El Orfanato”, “Mi nombre es sombra”, “El portero”, “Historia de un beso”, “Remando al viento” y muchas más. Los lugares donde se han rodado escenas están señalados por sillones de director hechos de metal y pintados de negro.

Y como no podÃa ser de otra forma, que por algo las modas mandan, más de uno ha aprovechado el silloncito para dejar huella de su amor con forma de candado. Si es que son como una peste. De ser mala persona me compraba una cizalla y empezaba a impartir justicia divina entre los candados, se salvan porque con lo torpe que soy seguro que me acabarÃa cortando un dedo o algo peor.

Otra cosa en la que Llanes destaca es en la cantidad de casonas y semipalacetes que hay por todos lados. Tal y como llegábamos nos encontramos ésta que me pareció especialmente espectacular, tanto por la finca en la que está, como por la forma de la casa o por la luz que la iluminaba perfectamente en ese momento.

Aquà también se desarrollaron un par de rodajes, como atestigua el cartel colocado junto a la verja de la finca. La casa se llama “Palacio de Partarriu” y en ella filmaron “Mi nombre es sombra” y “El orfanato”

Si queréis visitarla o sacar fotos más cerquita… las ganas. Salvo que seáis una vaca, claro, que esas tienen bula…

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Llanes de cine
Por los salones de palacio (II)
Vamos a seguir liquidando entradas de esas que hago en dos partes, publico la primera y me olvido la segunda. Hoy, los salones del palacio de la Magdalena. En la primera mostraba un par de estancias y ahora vamos a por otras dos. Este es un salón blanquito muy majo, muy fino, en el que iban a ofrecer una merienda a base de chocolate con pastas antes de un concierto. Manda caray, qué bien se lo montan algunos.

Y éste es el salón más regio de todos los que he visto. Es más, aquà se celebran bodas civiles ante la solemnidad de la chimenea, las maderas, la mesa maciza, los muebles de época y las tremendas escaleras que se ven en la siguiente foto. Por la disposición de las sillas y las cuatro frente a la mesa me imagino que estaban listas para celebrar alguna.

Como curiosidad, éste salón fue el backstage en el desfile de Lucio Herrezuelo al que asistà hace un montón de tiempo. Fijaros en las escaleras, los techos, las maderas, e incluso el cuadro que se ve en la pared.

Foto ampliada del cuadro, por supuesto. Creo que los que se sostienen sobre dos piernas eran los hijos del rey Alfonso XIII, aunque no lo podrÃa confirmar.

Al piso superior generalmente no se puede subir, hay una cinta bloqueando el paso en las escaleras, pero por una buena causa buscamos un apaño que permita mostrar otro tremendo retrato que allà se puede contemplar. Lienzo de unos dos metros de alto, y no me preguntéis quienes son porque aunque lo busqué, no conseguà averiguarlo.

Asà que ya sabéis, si alguien puede identificar a la señora de la corona y a la niña que se peina como yo, agradecidos le quedamos si consigue hacer luz en nuestra ignorancia…

Y bueno, para acabar un comentario respecto al blog. Debido a circunstancias ajenas a mi voluntad (falso), durante un par de mesecitos voy a restringir el número de entradas a una diaria para descansar la cabeza (no sé de qué), reciclar neuronas (mas bien “la” neurona) y poder dedicarle tiempo a otro tema que me va a traer ligeramente liado hasta primero de julio, con viaje al extranjero incluido. A partir de ahà espero volver a las andadas como es costumbre. Como mi palabra es de fiar lo que el famoso billete de treinta euros sabe dios si seré capaz de cumplirla, pero bueno, avisados estáis.
Por los salones de palacio (I)
Parece que por fin se han decidido a abrir el Palacio de la Magdalena en serio al público, con visitas guiadas y jornadas de puertas abiertas para los santanderinos.
Por cosas de esas en las que uno se ve metido, hace unos dÃas estuve dentro del Palacio y como la cámara me acompaña prácticamente siempre, aproveché la faena para retratar un poco los interiores de la planta baja. Más que nada porque asà tengo cositas para el relleno el blog, aunque lo mÃo ya se sabe que son cartelitos, bichos y chorradas varias.
En esa planta lo que pude ver principalmente son salones. Este era pequeñito y con una exposición de trajes de los buenos, no tenÃan pinta de haber sido comprados en Stradivarius o H&M. Aunque eso sÃ, algo pasadillos de moda ya.

Otro salón blanco más, con sus muebles de época, su piano y más vestidos en exposición.

Vista izquierda del salón anterior. Esto estaba fuera del alcance de las miradas porque un cordón de esos que se usan para impedir que la gente pase no dejaba asomar lo suficiente como para verlo. Hubo que sacar la foto a base de estirar el brazo con la cámara por detrás de la esquina y disparar casi a ciegas.

A la derecha de la posición de la segunda foto, en la pared detrás del vestido blanco estaba colocado un retrato de Alfonso XIII, el rey al que le regalaron la chabolita esta.

Otro salón más, mucho mas regio, más formal con la profusión de maderita, una pedazo mesa y esas sillas. Fijaros en el retrato de arriba a la izquierda.

¿Quién es? El nieto del anterior, Campechano I de España y V de Botswana. Suerte que en el zoo de la Magdalena no hay elefantes, si no ya podÃan correr a esconderse en la Isla de Mouro. A los de Cabárceno mejor pintarlos a rayas blancas y negras y decir que son cebras…

Horarios de Semana Santa
Si váis a pasar por aquà en Semana Santa una buena idea es aprovechar para realizar una visita guiada al Palacio de la Magdalena, ahora que dejan verlo por dentro. Como es costumbre de la casa para facilitarle las cosas al personal, aquà va foto de los carteles con los horarios para que no os pase como a mi, que suelo aparecer por los sitios de interés antes de que abran o después de haber cerrado. Es que si no tendrÃa menos gracia…

El Palacio de Soñanes por dentro
Tan sobrio como es el Palacio de Soñanes por fuera, entras y te llevas el sorpresón de meterte en una fiesta de colorines. Muebles clásicos, alfombras de época pero paredes y techos contrastando con un abundante colorido.

Levantando la vista fijaros la decoración. Hasta el cuadro es llamativo. Y curiosamente semejante batiburrillo no resultaba desconjuntado ni desagradable a la vista.

¿Y el hueco de las escaleras? Espectacular, iluminado por la luz entrante de unas ventanas al lado de la cúpula.

Lo mismo pero desde arriba. Colorines, columnas y material para un montón de fotos.

Esta y la siguiente es el piso de arriba de todo, con la cúpula azul, la misma abundancia de colorines y decorado “a su manera”.


Para alucinar. Antes de irnos paramos un momentito en el cuarto de baño y ¿qué se podÃa esperar? Colorines, colorines y más colorines…

El Palacio de Soñanes por fuera
Llevamos a Villacarriedo y tras fotografiar la fuente multifinanciada, damos una vuelta por el pueblo, echo una ojeada usado la cámara como telescopio a la busca de algo interesante que ver y ¡ups! ¿Qué es eso al fondo a la derecha? Si, lo sé, con un móvil conectado a internet podrÃa buscar villacarriedo en Google y en diez segundos tener una lista preciosa de cosas que ver, pero tanta tecnologÃa mata el romanticismo viajero y las sorpresas inesperadas.

¿Qué era? El Palacio de Soñanes, un pedazo edificio impresionante. A dÃa de hoy está reconvertido en un hotel de la cadena Abba, le preguntamos a la recepcionista y amabilÃsima ella nos indicó que no habÃa ningún problema en visitarlo y recorrer las dependencias sacando fotos. Qué maravilla, podÃan aprender los del Palacio de Sobrellano…

Vista del lateral que da a la carretera, con una tremenda puerta a juego con el edificio.

Es asombroso ver lo trabajado que está por fuera, mil detalles por todos lados, por la fachada, los tejados, esas columnas decorativas:

Evidentemente tampoco podÃa faltar un escudo heráldico.

Ni un reloj de sol en una de las esquinas. Como siempre me lÃo y no recuerdo si la hora solar es una menos o dos menos, no sabrÃa deciros si el reloj estaba en hora o no.

Esto en cuanto al exterior. El interior del palacio era aún más llamativo, pero para verlo toca esperar unos dÃas.
Al derecho y al revés
Me encanta la polÃtica que siguen en el Palacio de Sobrellano con respecto a la cartelerÃa. Primero fue el cartelito donde te avisan que como te pases de hora, quedas encerrado y tienes que llamar a la PolicÃa Local para que te abran. Luego ese mismo cartel, adaptado al horario veraniego por el sistema rápido de ponerle una pegatina encima. Y finalmente, éste otro cartel colocado en una puerta de acceso lateral. Probablemente aún sigan preguntándose porqué la gente no le hacÃa ningún caso.

Quizá si probaran a ponerlo al derecho…

Horrible lo mires por donde lo mires
¿Que si voy a hablar otra vez del Palacio de Festivales de Santander? Efectivamente, qué fina sagacidad la de nuestros queridos lectores. No sólo es feo por la parte trasera que da a la bahÃa, la entrada tampoco se queda atrás. El otro dÃa aparqué justo enfrente y madre mÃa, ya no recordaba lo horrible que es también esta vista. ¿Pero para qué gastar palabras cuando las imágenes hablan por sà solas?

Esos azules, esos rojos, esos cubitos, esas columnas que sólo falta Cleopatra saludando a la entrada…

Por dios, una reformita ya, antes de que a alguien le haga daño en los ojos. ¿Y al lado de esto van a meter la duna peatonal supermoderna?
La casona del Tio Paco
Hoy toca otra del último paso por los Madriles. Poco antes de retratar el Torreón envuelto para regalo habÃa visto en lo alto de un monte una pedazo casa con muy buena pinta de la que el cuarto sentido (es que yo tengo dos sentidos presentes, tres ausentes, un sentido del ridÃculo exageradamente desarrollado y un sexto sentido que por eliminación de los demás se sitúa en cuarta posición, no sé si me he explicado…) me mandaba señales de alerta. Los amigos con los que estuvimos estos dÃas nos comentaron que habÃa pertenecido al tÃo Paco, o lo que es lo mismo, Franco.

Foto va, foto viene, se nota que está abandonado pero la pinta era impresionante y las vistas que debe haber desde allá arriba seguro que no lo son menos.

Una vez en casa me puse a buscar y es el “Palacio del Canto del Pico“. Resumiendo, fue construido en 1920 por el Conde de las Almenas. Está a mil metros de altura. Paco el de las Medallas lo usaba para descanso o como refugio. En 1988 se vendió para hacer un hotel de lujo pero la cosa quedó parada y mientras tanto sucesivos expolios e incendios se cargaron al colección de arte y la biblioteca que habÃa en el interior. De veras, hay veces que te pones a leer cosas como éstas y te dan ganas de llorar, dónde hemos llegado que lo único que importa en este mundo son los millones que se le puedan sacar al edificio. ¿El resto? Libros viejos y telas manchadas de pintura sin valor…




¡¡¡Ya semos modernos!!!