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Centro de interpretación quesera

Pues si en Santoña hay un centro de visitantes, en Liérganes han estado a punto de abrir un “Centro de interpretación quesera”. Ya lo vi el año pasado con el cartel de próxima apertura, lo he visto este año con el mismo cartel a la puerta y no sé porqué, pero me imagino que el asunto se va retrasando poco a poco.
Centro de interpretación quesera
Está en el local contiguo a una tienda de quesos y fuera han colocado lo que parece una prensa para elaborar el queso, a juzgar por la forma y los contrapesos de ladrillo. Casi que mejor que no abra ahora que la economía está fastidiada, porque con lo que me gusta el queso y sus derivados, iba a salirme cara cada visita.
Prensa para quesos

Lluvia y más lluvia

Por suerte ha vuelto el anticiclón y con él los cielos despejados, el sol luciendo y las temperaturas agradables. Menos mal porque menuda racha llevábamos de lluvia por todos lados y nieve en el interior. Donde antes había torrenteras secas, ahora veías bajar chorros de agua de color chocolate por la cantidad de tierra que arrastraba con ella.
Torrente de chocolate
El nivel de los ríos subió un montón. En Liérganes más de un metro de altura con bastante fuerza, cuando en otras épocas no hay más de una cuarta de aguas mansas como atestiguan fotos mostradas aquí anteriormente.
El río en Liérganes
Un poco antes del pueblo hay una zona que en verano tiene una pinta magnífica para bañarse. A ver quien es el guapito que se atreve a meterse ahora, en cinco minutos estaría desembocando por el Cantábrico directo a Plymouth sin necesidad de ferry.
Río con mucho caudal
Acostumbrado a un palmo de agua y a una corriente tranquila, ver pasar el agua a mares, haciendo borbotones bajo el puente y con un ruido tremendo hizo que me olvidara de sacar un vídeo para recordar el momento. Qué se le va a hacer, otra vez será.
Mucho caudal bajo el puente

Rematando la faena

Que no pudiera llegar a mi destino el otro día cuando me encontré con el granizo en la carretera no quiere decir que me volviera para casa. Saqué el mapa, lo mas cercano era Liérganes y como hacía tiempo que no pasaba por allí me fui a dar una vuelta por ver cómo sigue el pueblo. Seguir sigue igual, con sus casas antiguas, sus paseos, su rio, aunque esta vez con un enorme caudal de agua por las lluvias y los deshielos.
El río en Liérganes
Sus tiendas, escaparates… y ahí ya no me pude resistir. Anda, mira, si los de Dougalls han sacado un par de cervezas nuevas, eso hay que probarlo. Y qué buena pinta tienen esos lazos con miel, y las cocadas, y el pote ese de “olla ferroviaria” (impresionante mezcla de alubias rojas, chorizo, morcilla)…
Souvenirs cántabros
Hay que ver qué trabajadores son los de Dougalls, además de las tres cervezas que ya había probado, ahora han sacado una llamada “Raquera” rubia y fresquita y otra llamada “Invierno” que, con sabor afrutado y casi 7º de alcohol, promete ser una bomba. Si están igual de buenas que las anteriores habrá merecido la pena el desvío a Liérganes.
Nuevas Cervezas Dougalls

El balneario de Liérganes

Hace tiempo que no paso por Liérganes, con esto de la nieve he dejado un poco de lado uno de mis destinos habituales. De todas formas me quedé sin cervezas Dougalls así que es cuestión de tiempo volver a pasear por las calles del pueblo. Pero hoy no va la cosa de calles, hoy va de Balnearios porque en Liérganes también tienen uno con hotel incorporado, bastante grandecito y con un jardín enorme. Este es el edificio del hotel.

Deben haberlo reformado hace no mucho porque la fachada está muy limpita y con sus escuditos en perfecto estado de revista.

Aquí la puerta giratoria de la entrada, con el restaurante al lado. No es el balneario de La Toja pero bueno, puede servir perfectamente para lo que está diseñado.

Y éste es el balneario, con sus tratamientos en la fachada y los banquitos para que la gente se siente tranquilamente a tomar el sol. Según cuentan en su web, ya en 1670 se hablaban de las propiedades de la “Fuente Santa” (el manantial que surte al balneario). A ver si los de Oferplan sacan un día alguna oferta apañadita y allá nos iremos a visitarlos.

Tengo una nueva amiga

Hace unos días, no puedo decir si muchos o pocos porque una cosa es cuando escribo las entradas y otra muy distinta cuándo salen publicadas realmente, proseguíamos la parienta y un servidor con la misión divina encomendada que no es otra que ir conociendo uno por uno los bares de la zona de tapeo de Santander. Entendámonos, no todos el mismo día aunque por falta de ganas no es, si no ir viendo poquito a poquito cómo son para ir seleccionando los mejores. Así caímos en “La Pirula“, uno del que nos habían hablado bastante favorablemente y era acertada tal recomendación porque nos pedimos unos pinchos variados y bien ricos estaban.

De paso que dábamos pasaporte a los pinchos me fijé que tras la barra había varias botellas de una cerveza marca Dougall’s, desconocida para mi paladar aunque en alguna parte había oído o leído algo de ella pero no recordaba el qué. Viendo el dibujo de la etiqueta se hizo la luz en mi pequeño cerebrillo, es la primera cerveza artesanal hecha en Cantabria y más concretamente en Liérganes.

Ya sabéis cómo se procede en estos casos. Se pide una, se prueba, si está mala se la pone a parir y si está buena, como es el caso, se le dan las gracias al señor (al señor que la hizo, se entiende) y se comenta a la mayor cantidad de gente posible para que corra la voz. Según pude ver hay tres variedades diferentes, “Leyenda”, “Tres Mares” y “942″ que viene siendo el prefijo telefónico de Cantabria. Como a Liérganes no es que vaya poco precisamente, en la siguiente visita habrá que ver dónde se pueden comprar las tres variedades para probarlas todas y, como no, retransmitirlo aquí.

La giraldilla de Liérganes

Volvemos nuevamente a otro clásico de mi vida, los sitios donde tapear. De Liérganes ya he hablado varias veces, de su casco antiguo, su río, el hombre-pez, sus sapos, sus tetas y sabe dios cuántas cosas más. Hoy volvemos para hablar sobre un establecimiento donde dar rienda suelta a la gula. Se llama “La Giraldilla”, está casi en el centro del pueblo y no sabría qué destacar más, si lo bonito del edificio, lo bien que se estaba en la terraza o la de raciones que te puedes comer allí. Incluso si avisas con un poquito de antelación preparan unas tortillas de unos tres dedos de grosor con una pinta impresionante. Ya sabéis: allá donde fueres, come lo que pudieres por lo menos ahora que de momento aún no cobran ninguna tasa por bocado ni el “euro sanitario”, un recargo de un euro por comensal para financiar la sanidad. ¿Qué os parece una tontería? Si, si, esperar que se le pase por la cabeza a un político…

Llega mi época

Y por supuesto tras una caminata por el río llega el mejor momento de la jornada. Calor, los perros tranquilitos tras el paseo, una terraza, una caña y a disfrutar de la vida, qué habrá crisis y la cosa estará fatal, pero con solete y una cerveza se evade uno durante un ratito de todo lo habido y por haber.

No son las terrazas de Panjón, no es mi chiringo favorito de Portugal, pero para el caso puede valer igual.

Contrastes

Ultimamente llevamos una racha de contrastes con el tiempo que no veas. Lo mismo amanece nublado, que despejado y se chafa a media mañana, que nos encontramos casi a treinta grados al mediodía. El último día que sucedió ésto me cogí a los perros dirección Liérganes y a chapuzar en el río se ha dicho. Gran descubrimiento los zuecos tipo “Frank de la Jungla“, caminar sobre las piedras de río te deja los pies hechos un asquito no porque te cortes o te hagan daño, sino porque luego los notas como “mazados”, como doloridos con un dolor sordo en toda la planta. Con los zuecos puedes andar todo lo que quieras por el agua sin el menor problema, no resbalan y al salir los tienes secos en dos minutos. Estos son de la parienta, cuatro números menos de los que uso yo. Los cogí para probar qué tal iban y tanto me gustaron que ya tengo los míos propios.

Así es el río a la altura del pueblo, bajo de caudal pero limpísimo, fresquito, me meto y remojo a los perros, aprovecho alguna poza para refrescarme yo y puedes caminar un rato largo.

Río arriba ya no hay casas a los lados, remontas el curso entre árboles y represas, con la orilla llena de piedras por si no tienes ganas de mojarte. Aquí se ve a la feliz parejita, que explorar cuando quieras, pero mojarse lo mínimo imprescindible.

Ah, si estás leyendo ésto, eres una gallina y no sabes nadar, procura dedicarte a otra faena. La última en intentarlo creo que fracasó con trágicas consecuencias…

La leyenda del hombre pez

Liérganes es conocido por su casco antiguo, por sus tetas y además por el hombre pez, a quien incluso le han dedicado una estatua a la orilla del río.

Aquí lo tenéis, con su cinta de escamas en la espalda. Se trata de un hombre que allá por el mil seiscientos y pico fue a nadar y no volvió hasta que cuatro años más tarde fue pescado por un barco. No sabían quién era hasta que pronunció la palabra “Liérganes”. Al pueblo lo llevaron y allí lo reconocieron.

¿Qué como sé todas estas cosas? Porque en la parte trasera de la caja de galletas venía la historia completa, así que aquí la pongo y os la podéis leer entera.

Las tetas de Liérganes

La última vez que hablé de Liérganes ya dejé caer que una de las cosas más importantes del pueblo eran “unas tetas”. Y es cierto, pero no cómo os lo imagináis, en realidad son éstas:

Se trata de un monte con dos cimas al que bueno, cierto parecido sí se le puede encontrar así que le quedó el nombrecito. Como aquí hay que aprovechar lo que se tiene, en el pueblo podéis encontrar unas galletas conmemorativas al canto para hacer caja con los turistas.

Lo del nombre de las galletas en Cantabria es para darle de comer aparte, en breve os mostraré porqué.