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Gran hotel de Puente Viesgo

En uno de esos días que andábamos de recorrido por el mundo adelante fuimos a parar a Puente Viesgo, conocido por su Gran Hotel Balneario en el que más de una vez ha estado la seleccion española de fútbol.

Tiene muy buena pinta aunque a mi lo que realmente me dejó enamorado fue el torreón. Con lo majo y modernito que estaba el edificio, van y le meten el toque Exín Castillos con sus almenas y demás.

Sólo echo en falta alguna aspillera por los laterales para repeler a los vikingos o a los normandos si llegan por el río que cruza el pueblo. Era más bien otoño-invierno y los árboles de las orillas lucían peladitos, supongo que ahora en primavera habrá cambiado bastante el cuento.

Los cactus de Liérganes

Acostumbrado a pensar que los cactus son unas plantas que tiran para arriba y pinchan, en Liérganes he podido ver que es típico un modelo de cactus que pincha, pero tira para abajo en plan ristra de chorizos.

Según parece son de origen mejicano, los ves por todo el pueblo, en casas, tiestos, balcones, e incluso a la venta por si quieres llevar alguno para tu casa o sorprender a un amigo metiéndoselo en un zapato sin que se dé cuenta. Diversión asegurada, oiga.

El mirador de Laredo

Tras aquella entrada en que hablaba por primera vez de un curioso edificio cilíndrico en Laredo se produjo la aproximación al edificio en cuestión y anda, si parece que es de viviendas. No sé porqué me esperaba un hotel o algo así. Ah, por supuesto que no falten los cables por medio, mi cruz y signo distintivo.

Desde aquí deben tener unas vistas de morirse, ahora, como se te fastidie el coche y tengas que subir allá arriba andando o en bicicleta puedes darte por jodido. Fijaros en el panorama, Santoña al fondo, Laredo abajo y no os perdáis ese puerto deportivo que se ve en el centro porque dará qué hablar en otra entrada.

En el bajo del edificio se halla un bar con restaurante y terraza, que no sé porqué, pero me da la impresión de llevar un tiempo cerrado. Quizá sea que sólo abre a partir de semana santa, algo que por lo que he podido ver se estila mucho en pueblos como Somo, Laredo, Noja, etc. Los típicos que en invierno se ven tan poblados como los alrededores de Chernobyl y en verano no cabe un alfiler.

Balneario de Solares

Solares, a diez kilómetros de Santander, probablemente sea conocido por dos cosas. La primera, el balneario situado casi en el centro del pueblo, bastante bonito y al que un día habrá que hacerle una visita para experimentar con todo eso que ofrecen y tan buena pinta tiene, que a mi lo que tenga que ver con chapuzar y agua termal siempre me gustó un rato largo.

El otro hecho destacado del pueblo es la existencia de la embotelladora de agua de Solares, el agua que sólo sabe a agua:

Esta es la planta embotelladora, hubiera salido mejor foto si me hubiera ido a la otra punta del pueblo pero mucho me pedís para sacarle una foto a una fábrica así que ya sabéis, en eso blanco de ahí en medio envasan las botellas como la de la foto anterior…

La central de Urdón

A mediados del desfiladero de La Hermida está Urdón, que más que pueblo creo que son dos casas sueltas y para de contar. De allí parte a mano derecha un caminito que andando un par de minutos te lleva hasta la central eléctrica, o lo que es lo mismo, ésta.

Desde allí parte una ruta que finaliza en Tresviso, un precioso pueblo en todo lo alto desde donde hay unas vistas impresionantes y se come de película (vivido en primera persona). Aquí, el mapa de la ruta.

Y palabrita que me apetecería un montón hacer este recorrido, pero… es que es todo cuesta arriba y eso cansa que no veas, así que mejor os remito a una página donde muestran cómo es y me ahorro la cansera, que llegados ciertos años no está de mal recordar que el cuerpo las hace y el cuerpo las paga.

Sobrellano de día y de noche

Este es el palacio de Sobrellano, una de las muchas cosas interesantes que tiene Comillas y merece visitar, si queréis información sobre cuándo se hizo y todo eso, a la Wikipedia directamente. Aquí se ve una foto de día:

Aunque a mi particularmente me gusta más de noche, sobre todo si el cielo acompaña. La pena es que de noche no es visitable.

Es más, a las 15:20 cierran el acceso y si te has quedado dentro ya puedes ir llamando a la policía local para que te saquen. Siempre y cuando lleves un móvil, claro porque si no tranquilo, quedarse sin merendar, sin cenar y dormir una noche al raso no mata a nadie.

Fuerte de San Martín

Aquí tenéis el Fuerte de San Martín, justo en la entrada de la bahía de Santoña. En caso de que alquien quisiera entrar sin permiso, primero le darían p’al pelo a base de cañoñazos desde el fuerte de San Carlos y a continuación la emprenderían desde éste, así que bueno, puestos a invadir la zona mejor hacerlo pidiendo permiso, con educación y por las buenas porque a las malas la cosa estaba algo complicada.

En la panorámica que puse hace un tiempo podéis ver perfectamente el fuerte de San Carlos justo en la esquina derecha y éste más o menos por la mitad. A día de hoy ha perdido su función militar, fue reconstruido y rehabilitado para uso como centro cultural y sede de la Escuela-Taller de rehabilitación del Patrimonio.

Aquí nace el Ebro

En uno de esos paseos que empieza uno el recorrido en una punta de Cantabria y sin saber cómo acaba en el otro extremo, fuimos a parar a Reinosa. Justo al lado queda el nacimiento del río Ebro y dado que la parienta nunca lo había visto allá nos fuimos. El Ebro, ese río enorme que pasa por Zaragoza, hace kilómetros y mas kilómetros por España adelante para desembocar en el Mediterráneo, nace justamente aquí, en este pequeña laguna.

Si os fijáis hay una columna con una estatua de la virgen y al fondo una especie de altar de ofrendas.

Aquí ambas cosas más de cerca. Justo en ese agujero de la orilla que se ve a la derecha se veía fluir el agua, así que supongo que ese será el punto donde nace oficialmente, aunque bueno, viendo las cosas raras que pasan con el nacimiento de algunos ríos tampoco se descarta que algún año aparezcan otros de otro pueblo diciendo que el río en realidad nace en otro lado.

Por último aquí va foto del altar, con ofrendas de todo tipo en forma de cintas colgadas, alguna foto y alguna placa agradeciendo los favores. También se ven un par de velas, menos mal que las pusieron apartadas y no justo debajo o la escabechina podía ser de cuidado.

La Colegiata de Santillana del Mar

Ya puestos a hablar de Santillana del Mar, es probable que lo más conocido del pueblo sea la famosa Colegiata, que viene a ser ésta:

Una iglesia con forma de iglesia, piedras de iglesia, torres de iglesia y demás. La vista anterior es la que tienes cuando llegas a ella desde por la calle principal (o sea, lo que hace todo el mundo), aunque desde la plaza principal del pueblo parte una pequeña calle a mano izquierda hacia varios hoteles rurales desde donde se tiene una vista mejor y con el carro de Manolo Escobar en primer plano.

Como podréis apreciar, nada que ver la arquitectura de las iglesias gallegas con la de las iglesias castellanas o cántabras. Aquí todo mucho más sobrio, cuadradote y florituras, las justas.

En Santillana del Mar

Este es otro pueblo que merece la pena visitar por su casco histórico y porque al ladito quedan las cuevas de Altamira. Como curiosidad, dicen que es la villa de las tres mentiras, porque ni es Santa, ni llana, ni tiene mar. El pueblo está muy bien conservado, todo más o menos homogéneo así como véis en la imagen:

Abundancia de piedra, construcciones antiguas, blasonadas, adoquines, etc. En los bajos hay negocios de restauración, hoteles y sobre todo venta de regalos. No es excesivamente grande, se recorre en una mañana dos veces. Información adicional de esa que solicitan los gafotas empollones (fechas, habitantes, historia y demás) se puede obtener como siempre en la wikipedia.

Si todo está conservado en plan antiguo, con las señales de tráfico no podía ser de otra forma. Fijaros qué pie de señal más lucido y hermoso…