Hace unos meses pasamos por Bermeo, nos dimos una vuelta por la zona del puerto y aproveché para poner aquà una foto nocturna. Mucho me sorprendieron las casitas de esa zona, altas y estrechas, me recordaban un montón a las que se veÃan en el puerto de A Guarda.

Para su desgracia, el pasado once de abril de madrugada hubo un tremendo incendio justo allÃ. Se llevó por delante cuatro edificios, que se derrumbaron, dejó tres bastante cascados y un montón de vecinos tuvieron que ser realojados. Es lo que tienen las casas antiguas de madera, si empiezan a arder a lo bestia, dios nos pille confesados.
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Casas de Bermeo
Desde el mirador de Alisas
Y hoy también toca miradores, aunque no tan espectacular como el de ayer. Saliendo de Solares, pasando La Cavada y enfilando hacia Arredondo hay que cruzar el puerto de Alisas, aquel lugar donde pude disfrutar de unas maravillosas clases de patinaje sobre granizo que me dejaron acongojado, con los congojes en la garganta concretamente.

Un dÃa medianamente despejado merece la pena pararse en el aparcamiento del puerto y recorrer los escasos doscientos metros que lo separan de la cima.

Aquà el mirador más cerquita, con su cartel indicador, el mar al fondo y Santander a la izquierda. Si además te llevas unos prismáticos puedes alucinar un rato largo con las vistas.

En el cartel figura una indicación de todo lo que se puede ver desde allÃ, desde Peña Cabarga al Cabo de Ajo, el monte Buciero, Laredo, Santoña y muchas cosas más. La lata de Nestea no sé si será porque patrocinan el cartel o es que antes vino el tÃpico guarro y allà mismo la dejó, como si aún no se hubieran inventado las papeleras.

En la superficie de la piedra redonda está inscrita una flecha señalando hacia el norte. Como sé que el norte magnético va variando con el tiempo, supongo que habrá algún empleado municipal o autonómico que se desplace cada cierto tiempo al mirador con una brújula calibrada y mueva la piedra para reorientarla al norte real en ese momento. La precisión ante todo y si queremos ser los mejores, tenemos que hacer las cosas no bien, si no perfectas.

Por último, en la barandilla que circunda el mirador están grabadas unas flechas con la indicación de lo qué se puede ver en esa dirección, en modo copia de seguridad por si acaso algún dÃa desaparece el cartel. Si señor, esto es calidad en un mirador y el resto que se aparte.

De nuevo por Lunada (II)
Retomamos la entrada de ayer y os explico qué es aquello de los “fenómenos paranormales en el asfalto” que comentaba. Pues bien, según parece, con el peso de la nieve uno de los muros de mamposterÃa que sostiene la carretera ha cedido ligeramente y ya se sabe lo que pasa en estos casos, que como se caiga el muro va la carretera detrás. Para quien no lo conozca, éste es el señor muro averiado. En la foto prácticamente no se aprecia nada, malamente se distingue cómo está algo abultado por el centro. En vivo se notaba bastante mejor.

Lo que sà se apreciaban perfectamente eran los efectos sobre la carretera. Fijaros qué grietas más lucidas y hermosas.

Este trozo de asfalto estaba hundido unos diez centÃmetros. Por si acaso pasé de puntillas y le eché una bronca a mi perro cuando hizo aguas menores contra el muro, a ver si el peso de la meadita va a ser la gota que colme el vaso (nunca mejor dicho) y se carga el muro delante de mis narices.

Ayer enseñaba unos cuántos neveros de tamañito respetable pero fáciles de rodear para continuar la ascensión. A poca distancia de la cima, el nevero mayor del reino impedÃa el paso por las buenas.

Llegados aquà tenÃamos dos opciones, o bien intentar pasar por la derecha, cuestión que no me hacÃa excesiva gracia porque si vas pisando nieve por la ladera y pegas un patinazo, acabas allá abajo y no irÃas precisamente andando, si no rodando entre piedras…

O bien sobrepasarlo por arriba. Pero pisar un nevero de nieve reblandecida al sol es igual a enterrarte hasta los hue… enterrarte mucho, querÃa decir, y no habiéndonos traido las raquetas de nieve ni yo ni los perros, ganas no tenÃa de volver empapado de cintura para abajo (en el buen sentido, ojo), de modo que dimos media vuelta, desandamos lo andado y ya volveremos cuando haya muro nuevo para contar qué tal quedó.
De nuevo por Lunada (I)
Tras leer que el Puerto de Lunada seguÃa cerrado (lleva asà cuatro meses) y con fenómenos paranormales en el asfalto, nada mejor que una mañana de sol para montar los perros en el coche e irme con ellos de excursión a comprobar en primera persona cómo iba el asunto. Durante la aproximación nada hacÃa suponer que el puerto pudiera estar cerrado. Esta foto la saqué al principio de la subida final que va a dar a la cima y no se aprecia ni una gota de nieve.

Tiramos para arriba y hasta donde llegásemos. Y ese “hasta” fue el kilómetro trece (de unos dieciséis que debe tener la carretera). Una vez allÃ, vallas en medio de la carretera diciendo que el coche al arcén y el personal andando. Obediente que es uno, bajé, bajaron los perros y emprendimos los tres una caminata en sentido ascendente.

En realidad está cerrado por un asunto que comentaremos mañana, porque lo que es nieve, poca queda en el tramo que recorrimos. Algún nevero grande bloqueando la carretera, pero si pasan las quitanieves se lo ventilarÃan en un visto y no visto.

Otro nevero más, y fijaos a la derecha porque habÃa un ciclista sacando una foto. Coches no pasaba ninguno, pero ciclistas un porrón, me debà cruzar con cinco o seis mientras subÃa andando. Llegaban a la señal de dirección prohibida, la rodeaban y a seguir pedaleando. Madre mÃa cómo sudaban y qué caras de esfuerzo, que la subidita se las trae.

Otra cosa a destacar es que toda esa nieve se llevó por delante unos cuántos postes e indicadores. En la foto de arriba se ve un indicador de hormigón blanco caÃdo en la parte de abajo. En esta otra foto, los efectos de la nieve sobre un poste señalizador. Ya tuvo que tener unos cuántos kilos de nieve encima para quedar asÃ.

Y mañana, más…
El puerto de Palombera
Os presento al puerto de Palombera, lugar de gran interés al ser entrada del hayedo de Saja. Según dice el cartelito está a 1260 metros sobre el nivel del mar, algo que allà situado ni me imaginarÃa porque te falta un puntos de referencia para poder saber cómo cuánto estás de alto. Lo único que te puede dar una pista es la rasca que hace y que cuando nieva enseguida cierra al paso de vehÃculos, lo que me lleva a pensar que si a 1260 metros cae la de nieve que ha caÃdo este año, irse a Suiza o algún sitio donde puedas pasar de los dos mil metros de altura tiene que ser toda una experiencia. Apuntado para la lista de tareas pendientes, ir a ver qué pasa cuando te quedas aislado en medio de una tormenta de nieve a más de dos mil metros de altura. Como lea esto la parienta me puedo dar por hombre muerto.

Este es el indicador del puerto. DebÃa ser lo normalizado en otras épocas porque ya he visto un modelo similar en el puerto del Escudo y en el de La Sia, que aún no ha salido por aquÃ.

Independientemente de temas de altura e indicadores, el lugar promete. Ya digo que es entrada del impresionante hayedo de Saja, y justo enfrente del cartelote de la primera foto parte una pista por la que cruzando prados y montañas entre caballos y vacas llegas a sabe dios donde, pero con unas vistas de hincharte a sacar fotos hasta quemar el obturador de la cámara. Esperemos que cuando la recorra no me pase lo que me está pasando en los últimos eventos a los que fui, gente diciéndome que les saque una foto como recuerdo y se la mande por correo electrónico. Eso de intentar coger un ritmo de marcha y que todas las vacas te paren para que les saques una foto agota lo suyo.

En ocasiones veo puentes levadizos
Para entrar a una de las dársenas del puerto pesquero de Santander hay un puente levadizo, se puede ver en Google Maps. En uno de los lados tiene un marcador que indica a qué hora se volverá a abrir. Un dÃa me pilló de paseo con mis perros por la zona asà que faltando poquito para la apertura, allà me planté con mi móvil en ristre dispuesto a inmortalizar la erección (del puente, se entiende).
Foto uno: el puente en reposo, sin levantar.

Foto dos, llegada la hora esto empieza a subir.

Foto tres, a medio camino.

Foto cuatro, casi levantado del todo.

Foto cinco, arriba del todo y en reposo.

Me imagino que cuando está levantado, los coches o camiones que quieran pasar al otro lado simplemente rodearán la dársena, que es un recorrido bastante cortito como se puede ver en el mapa, y tan contentos. Eso me lleva a preguntarme para qué habrán hecho semejante puente y tocará pagar su mantenimiento, si total, en rodear la dársena se tarda poco más que en cruzarla por el puente.
A la segunda va la vencida
Retomamos la visita a Llanes, que comenzó por los cubos de la memoria. Aparcamos aquà al ladito y sorpresa encontrarnos con una especie de canal cruzando el pueblo. ¿Pero cómo no se le ha ocurrido a nadie dar paseos en góndola por el Gran Canal? ¿Es que no hay emprendedores en Llanes?

Realmente ese canal no es tal, sino la desembocadura de un rÃo por un lado y el puerto por el otro. Este puerto además tiene una compuerta (a la izquierda) que permite cerrarlo, me imagino por si el mar Cantábrico se pone peleón o para evitar las variaciones de altura en las mareas.

Muchas y muy interesantes fueron la cosas que allà vimos. Por lo de pronto una serie de edificios a cada cual más bonito. Este es del Banco Santander, fijaros qué preciosidad.

Cerca del puerto, mucho edificio antiguo e incluso detalles como pasos elevados de una casa a otra, o lo que es lo mismo, eso de la foto.

Por las calles del casco viejo un montón de chapas métalicas en el suelo cada una con un trocito de frase. Me da pereza buscarlo, pero casi estoy por asegurar que eso no es algo natural y no ha nacido ahÃ.

Llanes también tiene playa, aunque no es gran cosa, fijaros qué pequeñita según se ve desde el muelle de los cubos de la memoria. Eso sÃ, está bien resguardada y encajonada, sobre todo por la parte derecha con ese montÃculo sobre el que hay un mirador. Si vais a la playa no os acerquéis, que menudo derrumbamiento de rocas habÃa sobre la arena.

Y esta es la vista desde el mirador del montÃculo. Ya se sabe que si se puede subir, se sube, que las buenas vistas no tienen precio y por suerte aun no pagan IVA. Eso si, decirlo en bajito, que a ciertos elementos es mejor no darles ideas no vaya a ser que se lo tomen en serio. Ya se sabe que cuando un tonto sigue una lÃnea, la lÃnea se acaba pero el tonto sigue y generalmente sigue por el camino de implantar una “Tasa por vista desde miradores”.









¡¡¡Ya semos modernos!!!