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Dos mejor que uno

¡Marketing puro y duro, señora! ¿Qué un chihuahua le parece poco perro? ¡Pues compre dos, que están tirados de precio…!

Si, si, reiros de los chihuahuas pequeñitos y retemblones, ¡como os pille el dedo meñique del pie iros preparando para sufrir!

Servicio de Socorro

Atención, si habéis visto el monopatín de Nicolás, no dudéis llamar porque el pobre niño debe tener los ojos arrasados en lágrimas y el padre la cabeza loca de tanto oírlo llorar. Y si no, montamos un grupo en Feisbuc para hacer una colecta y comprarle un monopatín nuevo. Pol favol, pol favol, pol favol…

Faro Punta de la Silla

Nombre ciertamente curioso para ponerle a un faro, concretamente a éste que se encuentra en una esquina de San Vicente de la Barquera.

Tras una reforma, en él han instalado el centro de acogida de visitantes del Parque Natural de Oyambre, una exposición de lo que se puede ver por la zona e incluso organizaban excursiones. Por cierto, que me debieron ver llegar porque nada más entrar lo primero que se encuentra uno es éste cartel:

Y es que claro, a la derecha del caminito de entrada estaba el acantilado, lo primero que hubiera hecho es irme directo al borde a ver qué se sentía y ya de paso sacar unas fotos.

Palabrita que las vistas eran tremendas, os lo aseguro, que alguna ya salió por aquí e impresionaba.

Payos no

Siguiendo con las cosas extrañas, raras o pintorescas, caminando por el centro de Santander veo allá en lo alto un cartel que… ¿pone lo que realmente creo que pone?

Pues si, pone lo que pensaba. “Se vende. Payos no”. Curiosísimo, buscando en internet parece que lleva ahí desde 2008 y no aparece una explicación clara y fiable, y sí muchas elucubraciones. Si algún día averiguo el intríngulis del asunto prometo contarlo aquí mismo.

Aquí también gusta comer

Aquí, allá y en todos los lados, está claro. Según vamos visitando pueblos también retrato carteles que me interesan aunque ya hayan pasado las fechas, así me voy haciendo el “fondo de armario” de acontecimientos a tener en cuenta el próximo año. Tomemos nota para el mes de noviembre, que la cosa promete. ¿Os habéis fijado qué pinta tiene esa olla? Es un cocido montañés (aquí tenéis la receta) y fijaros cómo son las cosas, que o bien han colocado todos los elementos exactamente igual, o la foto del cartel la han sacado de la Wikipedia

Arredondo, capital del mundo

Camino del Collado de Asón, saliendo de una de las mil curvas y revirivueltas que hace la carretera nos encontramos de golpe con una especie de minarete allá a lo lejos, en un pueblo en medio del valle. Destacaba un montón en la lejanía.

Más de cerca se puede comprobar que es una mezcla entre faro, campanario, palomar y minarete:

Encontré también un cartel que viene siendo una buena muestra de optimismo, en él declaran el pueblo como “capital del mundo”.

Ya en casa, leyendo una guia de Cantabria me enteré que de aquí emigró mucha gente que luego volvía con coches matriculados en lugares de lo más variopinto, de ahí que fuera declarado capital del mundo. La construcción de la iglesia y su torre fueron financiadas por uno de esos indianos que volvieron habiendo hecho fortuna. Según parece el motivo de la torre era para ver el mar desde arriba, algo para lo que se les quedó unos mil metros corta porque ya digo que el pueblo está encajonado en un valle y con semejantes montañas alrededor dudo que lleguen a ver el mar salvo en fotos.

Viviendo peligrosamente

Es lo que le va a algunos, ese riesgo, esa aventura de tan pronto aparece el cartelito con un prohibido ahí queda mi huella para la posteridad. O quien sabe, quizá haya sido la mismísima competencia de Pedro intentando eliminar a un oponente por la vía de las multas municipales. Ya véis, yo como siempre a lo mío que es ir con los ojos bien puestos por la calle en busca de curiosidades a retratar. Esta fue vista en Torrelavega centro.

El toro de Osborne cántabro

Ya sabéis que uno de mis entretenimientos favoritos a la hora de viajar era ir retratando los Toros de Osborne repartidos por España adelante. Evidentemente una vez aquí me puse a buscar donde estaban situados los toros de Osborne cántabros y menudo chasco, no hay NINGUNO. Pues lo siento, os tendréis que contentar con este cartel, que tiene toro aunque no sea el de Osborne.

O eso, o ésto, que tiene toro de Osborne aunque sea en pegatina pero no sé, no es lo mismo…

La crisis no perdona

A todo esto, aquí también se va notando que hay crisis. Ya no por la cantidad de naves industriales que se ven cerradas con el cartelito de “Se vende” o “Se alquila”, o por la cantidad de locales comerciales vacíos en pueblos y ciudades, sino incluso porque también parece haber acabado aquella época de vacas gordas donde todo el mundo salía a comer fuera de casa, la gente cenaba fuera varios días a la semana, etc, etc. Ahora se ve como los restaurantes tienen carta, pero también todos tienen un menú a precios más o menos asequibles al que se acoge el 99% de la gente e incluso han tenido que irlo rebajando para seguir manteniendo clientela.

Otro aspecto es que empecé a ver carteles de trae tu propio vino, algo que me habían comentado que era común fuera de España pero no aquí. Este en concreto lo encontré en San Vicente de la Barquera el fin de semana pasado.

Aún así alguno habrá que se lleve el sacacorchos de casa para no pagar los tres euros…

No sé de qué va, pero la cosa promete

El cartelito estaba en Laredo el fin de semana pasado, jornada completa en que me harté a sacar fotos, nos zampamos dos patas de cordero que estaban de muerte, vimos tirar unas cenizas al mar y luego me encuentro esto pegado a una pared. Como San Google lo inventaron para algo, buscando se sabe que es una obra de teatro, o por lo menos eso suponía, porque la explicación según la cual “Litros de Carne se corresponde con una creación colectiva de investigación parateatral, que se inscribe en el fenómeno de las artes escénicas contemporáneas y que se denomina el simulacro de lo real” me ha dejado con los ojos del revés y un hilillo de baba cayéndome por un lado… joer, yo pensé que el summum de este lenguaje se alcanzaba en las exposiciones de arte pero se ve que a veces el teatro tampoco se queda atrás.