Visita al dentista

Cuando veo los muñecos esculpidos en las columnas o paredes de las iglesias más o menos voy distinguiendo qué hacen, qué les pasa, si son personas, animales, seres mitológicos y demás. Pero de pronto aparece este tipo así, con una mano en la mandíbula y cara de pena como si tuviera un dolor de muelas. Pues nada chaval, visita al dentista que por aquellas épocas incluso podía ser el mismísimo herrero y utilizar el mismo instrumental para las mismas faenas. Quien usa un martillo y un cincel para agujerear una hoja de metal puede usarlo también para hacer un empaste y las tenazas grandes de arrancar clavos valen igualmente para muelas, de ahí la cara de pena del hombrecillo esculpido. No es para menos.
Estatua de visita al dentista

2 comentarios Escribir un comentario

    • Puede ser, así que lo dejamos tranquilo sin ir al dentista que ya he ido yo por él. Más o menos en el momento en que salía publicada la entrada un servidor mordía no recuerdo qué y hala, crac, adiós a parte de un empaste, hoy corriendo al dentista. ¿Será que el muñequito se ha vengado de mi…?

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