En compa√Ī√≠a de cabras

Ya hab√≠a comentado que cuando sub√≠ a aquella ermita cerca de Castro Urdiales me encontr√© de pronto rodeado de cabras y vacas. El caso es que a mi todos los bichos me encantan, si por mi fuera me entretendr√≠a jugando con ellas, pero bien sabido es que las cabras se las traen y aunque parec√≠an bichos bastante tranquilos, la posibilidad de cabrear (nunca mejor dicho) a un reba√Īo entero estando yo solito en medio del monte no parec√≠a la opci√≥n m√°s inteligente. ¬ŅQu√© hacer entonces? Disimular como buenamente se pueda y entretenerse haciendo un reportaje fotogr√°fico sin acercarse demasiado gracias al teleobjetivo. Porque lo que es posar, hay que ver lo bien que posan las jod√≠as.
En compa√Ī√≠a de cabras IV
Ellas seguían tan tranquilas sobre las rocas, de cuando en cuando me echaban una ojeada y ya aprovechándome porque luz buena, fondo distante y difuso, cabra en posición, más fácil imposible.
En compa√Ī√≠a de cabras II
No todas estaban tan colocaditas y peripuestas como la anteriores. Ah√≠ va una haciendo el recorrido entre dos pe√Īas.
En compa√Ī√≠a de cabras I
Y otra haciendo equilibrios entre las rocas, que si es por comer las ves en las poses o lugares más inverosímiles.
En compa√Ī√≠a de cabras III

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