La cueva Cucabrera (I)

Cada mañana suelo echar una ojeada al Diario Montañés para ver cómo van las cosas por Cantabria. En su web también hay varios blogs de temas variados y hace poco me sorprendió un videoblog (el Mundo de Jaled) que se dedica a mostrar cosas de Cantabria (pero en plan serio, no como yo) porque hablaba de la cueva de Cucabrera en Galizano. Ostras… de esa ni había oído hablar, hay que hacerle una visita. Dicho y hecho, en cuanto hubo un día nublado sin lluvia, por eso de no caminar monte arriba y monte abajo con treinta grados a la sombra, allá nos fuimos a echar una ojeada. Inicio del recorrido: playa de Galizano.
Playa de Galizano
Playa que tiene varias casas casi colgantes, viendo lo cerca del borde que las construyeron y los derrumbamientos que se aprecian en el acantilado.
Casas sobre la playa
Justo enfrente de la bajada a la playa que se ve en la primera foto está situada esta pequeña subida. Pues por ahí empieza la ruta. Caminando con tranquilidad, en un cuarto de hora se llega a la cueva.
Inicio del camino a la cueva Cucabrera
Tras el primer tramo en subida llegaréis a un camino al que también se puede acceder en coche, aunque así tiene menos gracia la cosa. Seguís por ese camino hacia la izquierda bordeando la costa y empiezan las vistas así de bonitas. Aquí hay que volver en invierno, porque el mar rompiendo con ganas sobre la costa tiene que ser un verdadero espectáculo.
La playa desde lo alto I
En esa playa desemboca el río Herrera, se puede ver perfectamente en la foto anterior o en Google Maps. La playa es muy larga pero estrecha, la parte que da al mar no debe medir más de cien metros de ancho. Ese día tocaba bandera roja por oleaje así que el personal no pasaba de remojar los pies en la orilla.
La playa desde lo alto II
Al fondo la playa de Langre con sus acantilados. Insisto, esta costa con temporal tiene que ser la caña. Se nota que el mar rompe con ganas a juzgar por cómo está de rota la roca en la costa, hay trozos de acantilados caídos aquí y allá.
Acantilados de Langre
Alguna parte de este monte ardió hace no mucho tiempo, se pueden ver todavía árboles sin hojas y con el tronco totalmente negro. Por suerte el suelo ya está lleno de maleza y los árboles de atrás no están afectados así que es cuestión de tiempo volver a verlo todo verde otra vez.
Arboles quemados
Ultima etapa, la boca de la cueva se puede adivinar ahí a la izquierda, donde acaba el camino.
Llegada a la cueva
Nada de lo que se ve en el exterior deja intuir lo que puede haber dentro, así que lo que nos encontremos será una sorpresa. ¿Qué habrá en el interior…?
Boca de la cueva
Un poquito antes de la llegada encontramos un ramo de claveles rojos en una orilla del sendero, las debían haber dejado otro grupo de gente que iba un trecho delante nuestra. Ni había placa, ni nada en los alrededores que me diera a entender el motivo de las flores así que me quedo con la curiosidad.
Flores junto a la cueva
Cinco metros más y estamos en la entrada… huy… pero habrá que dejarlo para la semana que viene, que se me quema la comida…

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