A la Vega de Liordes (II)

Seguimos subiendo en dirección a la Vega de Liordes, esa ruta cuya primera parte podéis ver aquí. Delante de mi iban otros tres senderistas que varias veces nos juntamos, charlamos un rato, comentamos cosas de la ruta pero siempre los dejaba salir primero porque nada como tener alguien delante para mejorar las fotos incorporando figuras humanas como a mi me gusta. Aunque vamos, con ese hayedo de fondo me parece que la foto ya valía la pena hubiera gente o no.
Hayedo subiendo a Liordes
¡Animo! No sé cuánto tiempo llevo andando pero aún queda un buen rato para llegar a la salida del collado en esa “V” de arriba a la izquierda. Esta frase irá cambiando a “no sé cuánto tiempo llevo andando pero ya estoy hasta los c*j*n*s” según sigues subiendo, garantizado.
Subida a la Vega de Liordes I
Sobre todo cuando giras una curva y aparece esto. No es que haya inclinado la cámara, es que la subida era así. Por si os apetece subir montes o montañas recordad una cosa: esto es un maratón, no un sprint. Se trata de llegar arriba y conservar fuerzas para bajar con seguridad. De nada sirve que empecéis a subir a toda mecha si pasada la primera hora no podéis con las piernas. Y cuidadito con las bajadas, que descender por una ruta llena de piedras como las de la foto te deja las piernas como dos estacas y las rodillas hechas una piltrafa, comprobado en primera persona.
Subida a la Vega de Liordes II
Giras otra curva… oh, sorpresa, ¡otra subida! No pasa nada. Sesenta pasos por minuto, o incluso cuarenta y cinco si la subida es muy potente. Siempre el mismo ritmo, pasito a pasito, pasito a pasito y haciendo algún descanso cuando te lo pida el cuerpo.
Subida a la Vega de Liordes III
Yo voy haciendo los descansos cuando me los pide el corazón. Suena a chorrada o a película ñoña, pero es así. Mientras vas andando es fácil notar los latidos del corazón. Una amiga profesora de educación física me comentó el ritmo cardíaco no debe pasar de 220 menos tu edad, así que voy subiendo mientras noto dos pulsaciones por segundo (120 por minuto). Sigo, sigo, si noto que sube a 150-180, reduzco el ritmo o paro un rato para reducir pulsaciones y de paso aprovecho para beber. Es algo tan mecánico que sale solo, y al final cuando te das cuenta estás bastante arriba con el mínimo desgaste. Anda… si yo empecé a caminar en ese prado del fondo y ya estoy aquí arriba, ojo con resbalar y caer por este tobogán porque vuelvo a la casilla de salida dando tumbos.
Subida a la Vega de Liordes IV
Claro que más arriba estaba ese buitre, seguramente soñando con merendar excursionista hoy. Pues lo siento pero no vamos a darle ese gustazo. A veces me paro a pensar en mis aventuras montañeras y no me preocupan los buitres, pero anda que como un día me encuentre un oso o una manada de lobos me va a dar la risa.
Buitre en las alturas
¡Sorpresa! ¡Otra subida más! Y además con suelo de piedrecillas que patinan, maravilloso…
Subida a la Vega de Liordes V
Aún más arriba. Seguimos superando subida tras subida y cada vez Fuente De se ve más lejano.
Subida a la Vega de Liordes VI
Adivinad… ¡otra subida más! No sé cuántas veces me he visto delante de esta misma imagen, cada curva en el camino es el preludio de esta misma estampa. ¿Estaré en la versión montañera del día de la marmota?
Subida a la Vega de Liordes VII
Desde aquí el panorama de los montes que rodean Fuente De es impresionante. Con su hayedo y ese par de montañeros abajo a la izquierda contemplando las vistas.
Subida a la Vega de Liordes VIII
Casi llegando arriba aparece un paso excavado en la roca de la ladera. Si has llegado aquí ánimo porque ya no falta nada.
Subida a la Vega de Liordes IX
Penúltima subida, pero cómo debe tener una inclinación de diez grados frente a los cuarenta y cinco de algunas de las rampas anteriores es como si fuera un llano, la pasas a toda velocidad.
Subida a la Vega de Liordes X
Aparecen unas acumulaciones de piedra y la boca de entrada a una mina a la derecha, en la zona de sombra. La Vega de Liordes estaba llena de minas así que prácticamente hemos llegado. Prueba superada, señores.
Subida a la Vega de Liordes XI
Y por fin, dos horas y cuarto de subida rompepiernas después estaba en la Vega de Liordes. Lo que ahora es un prado entre montañas en su día fue un lago glaciar y unas minas después. Costó pero llegué, así que vamos a sentarnos un rato, sacar la comida y disfrutar del aire libre que dentro de un rato habrá que empezar a pensar en la bajada por el Collado de Remoña y la Majada de Pedavejo. Bajar siempre es más fácil, pensaba yo. Si, si, la que me esperaba aún…
La Vega de Liordes por fin

2 comentarios Escribir un comentario

  1. Te has vuelto de un montañero inigualable, y eso es estupendo. Cada vez más lejos y más alto. Farallones de caliza que me recuerdan los años vividos en esas zonas, topografiando cuevas y explorando tantas entradas y vestíbulos como oquedades se veían a simple vista. Poco a poco fuimos levantando planos, fotos y dibujos, para los avances a los catálogos que cada año las federaciones y los grupos publicaban como podían.
    De los descensos de cañones en busca de cualquier agujero se desarrollaría luego la práctica del barranquismo, actividad pareja a esos trabajos.
    Cada vez subes más alto y más lejos. Lleva buenas viandas de esas de pastor, para el corte de navaja; a poco pan en trozos y el día anterior buenos hidratos de cocido posterior resistencia procuran.
    Breludos :)´, JC.

    • Hola Beato, buenos ojos te lean tras tanto tiempo! Tanto como montañero inigualable es mucho decir, pero mira, con lo aventurero que soy me lo paso como un enano dando vueltas por el monte como las cabras, vuelvo a casa feliz con una buena cantidad de fotos majas así que no puedo pedir más. 🙂

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