Claustro e iglesia de Santillana (III)

Poquito me queda ya por mostrar de la visita que le hicimos al claustro y la iglesia que hay en la colegiata de Santillana del Mar tras las dos primeras entradas, as√≠ que hoy toca ver esas fotos que van quedando sueltas con los √ļltimos detallitos. Lo primero el √≥rgano, en la esquina de la iglesia opuesta al retablo. En la entrada anterior se ve√≠a foto de un libro grandote estilo incunable. Ese libro es lo blanco que se adivina detr√°s de las rejas y en la parte superior est√° el √≥rgano.
Organo de la iglesia
Del retablo tan s√≥lo comentar que no me pude ni acercar debido a esos cordones de seguridad en las escaleras. Fijaros en los mu√Īecos con estrellita incorporada que hay sobre ese soporte de forja en la parte superior de las columnas.
Altar y retablo
M√°s detalles variados: el claustro, las columnas y si os fij√°is, donde se apoya el arco hay una escultura con motivos variados, distintos en cada una.
Columnas en el claustro
A esto me refiero, aquí se ve un dragón, a su derecha un bicho con patas y en la columna de la izquierda un angelote con sus alas desplegadas.
Detalle de la columna I
No quiero ni pensar la de trabajo que deben llevar estas columnas y la pr√°ctica que hay que hacer para que salgan a la primera, porque en esas √©pocas no hab√≠a maquinaria m√°s especializada que las manos del maestro cantero y no pod√≠an permitirse meter la pata (mejor dicho, el cincel) y romper un trozo, que el Loctite apareci√≥ muchos a√Īos despu√©s.
Detalle de la columna II
Una vez en el exterior me fui fijando en las tejados y por la parte trasera de la colegiata, la que da a la Plaza Las Arenas, est√° repleta de mis queridos canecillos. Montones y montones de mu√Īequitos en los soportes del tejado.
Canecillos en el exterior I
Algunos en buen estado, otros como el de la izquierda bastante hechos polvo. Algunos mostrando bichos, algunos mostrando personas como ese contorsionista, que está en una posición poco menos que imposible. Espero que el cantero que lo esculpió lo hiciera de memoria, porque si necesitó poner horas y horas a un modelo así, pobre hombre, como le quedaría la espalda.
Canecillos en el exterior II
Cabras con sus cuernos de reglamento, bichos mordiendo sabe dios qu√©, algo como una lagartija y la parienta asombrad√≠sima al comprobar nuevamente la fascinaci√≥n que ejercen sobre mi estos mu√Īecos esculpidos. Suerte que siempre hay alguna tiendita cercana donde se puede entretener, porque me pongo a ver canecillos y me pasan los minutos volando.
Canecillos en el exterior III

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