El no-toro de Osborne

Recorriendo los alrededores de la montaña donde se encuentra el buzón del que os hablaba anteayer, giro una curva y me encuentro un toro en lo alto. ¿Será posible? ¿Será uno de mis queridos toros de Osborne recién instalado?
El no-toro de Osborne I
Coño, pues tener tiene toda la pinta subido ahí arriba de esa colina, negro, paradito, mostrando su perfil, esto lo tengo que retratar por si acaso soy la primera persona en ver la última incorporación a la lista de toros publicitarios distribuidos por la geografía española.
El no-toro de Osborne II
Claro que cuando arranco y avanzo unos metros se muere el encanto del asunto y podemos apreciar que toro sí, pero de Osborne no. Una pena porque me hacía ilusión añadir uno más a mi lista, hace tiempo que no me cruzo con ninguno de los que tengo pendientes de retratar.
El no-toro de Osborne III
Menos mal que llevaba el teleobjetivo conmigo porque la foto la saqué al ladito de la puerta del coche y con el motor encendido por si hubiera que salir pitando, no en vano el bicho era toro, no vaca ni buey, sus cuernos tenían unas dimensiones más que respetables, no me quitaba ojo de encima y entre él y yo no había más que cien metros de terreno sin valla entre el uno y el otro. No sé si estaría suelto, si sería manso o si su madre habría tenido trato con Houdini y gracias a lo aprendido este se había escapado, el caso es que tampoco me apetecía pararme a averiguarlo ni ver si los toros tienen algo contra los fotógrafos que alteran la tranquilidad de su día a día.

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