El valle de Villaverde

El valle de Villaverde es una de esas curiosidades territoriales cántabras. Se trata de un trocito de tierra inmerso en Vizcaya, ese que véis de color rojo.
Valle de Villaverde
Si os soy sincero… me llevé una cierta decepción. Como es lugar donde nieva lo suyo en invierno me suponía que sería zona montañosa, agreste, abrupta y rocosa. Pues ni lo uno, ni lo otro, ni lo de más allá. Es así:
Valle de Villaverde I
Valles, montañas bajas, viñedos… a mi me recordaba un montón rincones de Galicia.
Valle de Villaverde II
Buen recorrido nos pegamos por carreteras nacionales a la busca de lugares especialmente llamativos pero psé, psá, no va a entrar esta zona dentro de mi lista de lugares favoritos. Lo dicho antes, si aquí en vez de “Alto de La Escrita” pone “Alto de Fontefría” me lo creería totalmente.
Señal en el alto de la Escrita
Llegamos a un pueblo que por nombre recibe el de “La Matanza”, prefiero ni preguntar qué habrá pasado allí para tal denominación. Veo cartelito anunciando la existencia de un “Museo Etnográfico”. Pues nada, vamos a verlo.
Cartel del Museo etnográfico en La Matanza
A verlo por fuera, claro, porque llegando a la hora de comer normal que esté cerrado (las tres de la tarde casi en punto marca el reloj de la torre). Aún así gracias a que la verja exterior estaba abierta pude sacar unas cuántas fotos.
Museo etnográfico en La Matanza
Primero el edificio, que son unas antiguas escuelas reconvertidas. Luego este mural, que muestra los elementos más representativos del Valle de Villaverde.
Placa en el museo etnográfico I
Gracias a la explicación adjunta aprendí dos cosas de lo más curioso: que allí se dan las “vacas monchinas“, raza montañesa en peligro de extinción, y que también es la tierra del “perro villano“. Pensé que hablaban de un perro malo y con mala leche, pero no, es un perro tranquilo, no agresivo con las personas de su entorno y fácil de adiestrar. Eso si, guapo, lo que es guapo, va a ser que no…
Placa en el museo etnográfico II

2 comentarios Escribir un comentario

  1. ¿Por qué carretera fuiste hasta allí?
    Nosotros fuimos desde el pontarrón de Guriezo y la carretera me gustó mucho. Mucho verde, mucho árbol, me pareción una carretera de las de antes, con mucha sombra.
    No eres el único que llega a los sitios a la hora de comer…
    Fíjate si llegamos a la hora de comer que… ¡¡Comimos allí!! jajajaja
    En el jardín del museo había unas mesas bajo una tejavana y allí mismo dimos buena cuenta del bocata.

    chau!

    • Creo que habíamos ido desde Ramales, aunque cuando me meto por estos andurriales al final voy para un lado, para el otro, giro, me desvio, doy tantas vueltas que el concepto “por qué carretera fuiste” es algo muy relativo. 🙂 Sí que es una carretera “de las de antes”, con bastantes curvas, campos, árboles , yo iba buscando alta montaña y paisaje agreste y de eso había más bien poco. 🙂

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