Mil simas y mil cuevas

De camino hacia la Cabaña Verónica va uno dándose cuenta que las montañas por ese lugar son como el queso de gruyere, repletito de agujeros en paredes y suelos. No es raro encontrar algo así al doblar cualquier recodo.
Sima en Picos de Europa I
Parece una cueva. Foto sí, entrar no, que igual reposa en su interior un oso en plena hibernación y ya se sabe la mala leche que gastan los bichos estos al despertar.
Sima en Picos de Europa II
Más o menos donde el camino se bifurca y te puedes desviar hacia unas minas abandonadas aparecen otra serie de agujeros en la pared. Agujero grande con aspecto de entrada de cueva y agujeros varios con pinta de estar conectados.
Cueva en la pared I
Lo mismo de antes, me abstengo de entrar no vaya a pisarle un callo a un oso y ya la tenemos liada.
Cueva en la pared II
En el tramo que va desde la Cabaña Verónica hasta el Collado de Horcados Rojos me desvié un poquito del sendero habitual y encontré ésto: una enorme sima en medio de la roca. Y no es la única, había un montón alrededor.
Sima en la montaña I
No se aprecia excesivamente bien porque, para qué nos vamos a engañar, llevaba horas pateando, no podía con los huevos así que tampoco estaba para mucha foto artística así que saco la cámara, apunto, disparo y aire. Lo que se ve aquí es un agujero en el suelo escondido entre las rocas que sabe dios dónde va a acabar, si es que acaba en algún lado y no sale por el otro lado del mundo junto a los canguros australianos. Como vengas despistado jugando a ser cabra montés y pegues un patinazo, adiós muy buenas. O en invierno, que no se distinguirán debido a la nieve. Con razón de cuando en cuando desaparece gente en Picos de Europa y aún hay personas que siguen sin aparecer a día de hoy como podéis leer en este artículo.
Sima en la montaña II

2 comentarios Escribir un comentario

    • Verás cómo cualquier día que esté de ruta por alguna montaña perdida me voy a parar a descansar y al girar la cabeza aparecerá un fiambre ultracongelado Findus entre la nieve, como si lo viera…

      Sí que sorprende saber que hay gente que fue y de la que nunca mas se supo, pero viendo las simas allá por Horcados Rojos se entiende perfectamente. Son un montonazo de agujeros que veías el principio pero no el final. No sé si tenían un metro de fondo o mil metros, como dice en el artículo. Si caigo en una de esas está claro que no me encuentran en la vida.

Deja un comentario


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.Más información sobre las cookies

ACEPTAR