Otra de los Ojos del Diablo (II)

Ya casi me había olvidado que había comenzado la serie correspondiente a la segunda visita a los Ojos del Diablo del Monte Candina. A media subida lo había dejado en la entrada anterior y media subida más o menos es cuando te encuentras con este panel indicando las rutas posibles y la historia de las Hoyas del Monte Solpico.
Cartel frente al monte Solpico
Fijaros qué zona hay que atravesar a continuación. Por suerte el camino está bien marcado y es sencillo, nada que ver con mi primera subida en la que fui improvisando ruta y acabé trepando, escalando, bajando por lugares increíbles y demás.
Piedras en la montaña
El sino de mi vida montañera: subir, subir, subir y subir. Por suerte, como decía, el camino está muy bien señalizado. ¿Veis esos dos puntos en la roca? El rojo indica por donde subir al Monte Candina, el naranja para ir al Monte Solpico.
Canal de subida
Esta es otra cima que hay al lado. Una docena de personas (se ven abajo en el centro) iban en camino para subir por esa diagonal oscura que se ve en la parte derecha de la ladera.
Gente subiendo a otro monte
Seguí subiendo en dirección al Candina y cuando estaba más arriba pude ver tres personas en lo alto del pico de la foto anterior. Coño… pues sí que mola, a la vuelta me lo he de subir y así mato dos pájaros de un tiro. Eso si la niebla del fondo me lo permite, porque lleva todo el rato que sí, que no, que tapo la cima que la vuelvo a destapar…
Gente en lo alto
Ultimo tramo para llegar a los Ojos del Diablo. Estampa típica que veréis casi siempre que paséis por allí, gente subiéndose en el arco del ojo grande para sacarse la foto. Un rato espectacular sí que es.
Subida al ojo del diablo
Pim, pam, pum, cuatro pasitos más y llego por fin. Este es el ojo grande, con la ballena de Oriñón sobrevolada por un buitre.
Primer ojo del diablo
Era hora de comer así que crucé el ojo, me senté en unas piedras a la derecha y me dispuse a comer con este panorama, sólo alterado por el paso de los buitres justo delante de mis narices. Es increíble ver cuántos hay, además me había llevado los prismáticos y disfruté como un enano viéndolos como si estuvieran un metro delante mía.
Vista de la ballena de Oriñón
A cincuenta metros de distancia está el segundo ojo, el que no había visto en la visita anterior. Es más pequeñito y está más escondido. Las vistas son similares, aunque tras ver el primero este sabe a poco.
Segundo ojo del diablo
En esas estábamos cuando de repente la niebla dijo basta, se acabó, ahora voy y cubro toda la montaña para fastidiaros el día. Pos vale, qué le vamos a hacer.
Niebla en el Solpico II
Apetecía haber subido al Solpico también, que está perfectamente señalizado aunque el camino se complica un poco, tienes que ir pegando saltitos entre piedras con mucho cuidado porque torcerse un tobillo aquí arriba no es muy buena idea. Si te lesionas un pie o una pierna el único medio con el que conseguirías volver abajo es un rescate en helicóptero. Viendo la cantidad de montaña que estoy haciendo y la que tengo pensado hacer, a primeros de año voy a federarme, la licencia incluye un seguro que cubre los rescates en montaña y me quedo más tranquilo.
Hacia la cima del Solpico
Así pintaba la cima. ¿Para qué molestarse en subir, si total no vas a ver nada? Media vuelta, cambio de planes y me voy directo al monte de la cuarta y quinta foto que ese sí está despejado ahora, así que ya sabéis de qué irá la siguiente entrada de la serie.
Niebla en el Solpico I

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