Subida a Peñacastillo (II)

Bienvenidos a la segunda parte de la maravillosa aventura escaladora que comenzó aquí. Desde el depósito de agua de la entrada anterior comienza una ligera subidita que nos lleva a la parte mas alta de Peñacastillo y donde se supone que habrá las mejores vistas. Tiene un ligero problema, que es algo empinada, pero también tiene una ligera ventaja como es que la cuesta no es demasiado larga. Sea como sea, mis perros subían que daba gusto gracias a su tracción a las cuatro patas y yo subía con la lengua fuera.

Se me estaba pasando por la cabeza subir el Everest un fin de semana de éstos pero casi lo voy a dejar para un poquito más adelante, cuando esté algo mejor entrenado y me haya comprado otras botas porque si llego arriba con unas de 15,95 euros menudo papelón para los que van mineralizados, vitaminados y superequipados.

Más tarde que temprano llegué al punto más alto resoplando mientras mis perros esperaban por mi, impacientes por continuar camino y dando con la patita en el suelo como diciendo «oye bonito, que no tenemos todo el día…». El mejor amigo del hombre, manda huevos, el mejor amigo del hombre es el pollo, que si te toma el pelo le retuerces el pescuezo, te lo comes asado y en paz. Perdón para los defensores de los animales, es que hoy me he levantado un poco sensible. Será cosa del viento sur, que el pobre ya está acostumbrado a que le echen la culpa hasta de lo de Kennedy.

Arriba unas vistas del copón, que se quedarán para la siguiente entrada y el primer vértice geodésico que veo en Cantabria. Además lo habian pintado para que se vea que es un vértice geodésico español y no francés, que aunque Francia queda a más de doscientos kilómetros al este igual se encaprichan del pivote de cemento y luego todo son problemas.

Habiendo hollado el mirador uno, no acabó ahí la cosa, se podía continuar camino hasta el mirador número dos y para todos aquellos que pudieren albergar algún tipo de duda, allá nos fuimos los tres alegremente, meneando la cola de felicidad sólo uno, cuadrúpedo y ladrador él, porque la otra la tiene cortada y el tercer elemento no tiene por costumbre menear ciertas cosas en lugares públicos. También para todos aquellos que consideren que ir del mirador uno al dos no tiene mucho mérito porque está ahí al lado, adelantarles lo que podrán ver en la siguiente entrada: de pronto el camino perdía su rectitud, se iba a la izquierda, bajaba, una escalera de peldaños gigantes, trozo de camino entre bosque, subida, etc.

Y como no, la curiosidad del día. Saliendo del mirador uno aparece una antena de televisión. No un repetidor, sino una antena doméstica. Alguno que harto de ver neblina e interferencias en sus programas favoritos dijo esto lo arreglo yo, un poste, una antena, un kilómetro de cable monte arriba y mano de santo…

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